El tonto de Cádiz

El tonto de Cádiz

Al tonto de Cádiz, es decir, a su actual alcalde, ya sólo le falta emular a Pedro Sánchez y exhumar los restos de José María Pemán, que se encuentran junto a los de Manuel de Falla, y sacarlos de la catedral.

Se culminaría así una obra persistente y empecinada en borrar la memoria de uno de los grandes e ilustres hijos de Cádiz.

Antes de que los abogados del ayuntamiento de Cádiz -pagados con el dinero de los contribuyentes- se pongan a trabajar en una querella por injurias, es pertinente recordar que la primera acepción de la palabra tonto, en el Diccionario de la Real Academia Española, dice que es un adjetivo, dicho de una persona que es falta o escasa de entendimiento o de razón. No creo que el alcalde de Cádiz tenga falta o escasez de entendimiento, pero escasea en la razón y, por lo tanto, es tonto, tan tonto como lo sería el alcalde de Jerez si decidiera derribar el monumento a Lola Flores, que tantas veces se fotografió con Franco, porque nunca fue ni marxista, ni de izquierdas.

Por cierto, cuando el tonto de Cádiz exhume los restos de Pemán, debería exhumar los de Manuel de Falla, que también reposan en la catedral de Santa Cruz, porque un mes después de proclamarse la Segunda República escribió una carta al Presidente, quejándose de la quema de iglesias y conventos, y de la desevangelización de España, algo que un tonto de izquierdas, reconozcan que es difícil que soporte. Escribe Pemán de la ciudad que le vio nacer y que le vio morir: "Cádiz universal, libre y humano/a fuerza de divino;/pacífico artesano/al estilo oriental, verboso y fino/en la gracia sencilla de sus tiendas;/Cádiz, todo florido de balcones,/de minaretes laicos sin santones/y de calles angostas sin leyendas".

Como ha recordado uno de sus hijos, José María Pemán ha sido uno de los mejores embajadores de Cádiz en España y en América. Pero era de derechas y un tonto de izquierdas eso no lo puede perdonar, aunque para ello deba cometer un disparate.