Sin cintura

Sin cintura

Un político debe saber mandar, resistir, apostar, arriesgar y calcular, pero también debe saber pactar. Un político al que le asusten los pactos, o por intransigencia o por miedo, podrá ser un buen dictador, un excelente propietario de un cortijo, el dueño de un patrimonio cuyas decisiones nadie discuta, pero nunca podrá ser un buen politico.

A estas alturas del desastre, cuando España está a punto de dividirse en una minoría a la que le den igual los indultos, y una mayoría entre molesta e indignada, he vuelto a reflexionar sobre esa decisión política de un gobernante, que, como Sansón, va a ser capaz de tirar de las columnas, aun a riesgo se ser sepultado con todos los demás, y creo que no puede ser debido, únicamente, a asegurarse dos años más la permanencia en Moncloa.

Durante dos años más, Sánchez puede estar en Moncloa, sin necesidad de los votos de Esquerra, a poco que practique la habilidad del pacto y la negociación con los rivales. A un rival se le permite odiarle y aborrecerle, pero en política un rival es alguien con el que hay que llegar a acuerdos, cuando se está en minoría, y hacerse fotografías con la expresión sonriente. Es asombroso que el mentiroso que afirmó que pactar un Gobierno con Podemos le quitaría el sueño, y luego lo hizo, y siguió mintiendo, como ha mentido desde los lejanos tiempos de su fraudulenta tesis doctoral, no sea capaz de negociar y transigir para continuar dos años más sin necesidad de tirarse al barranco.

Y creo que la explicación es su falta de cintura. Puede mentir, una y cien veces con la profesionalidad del mentiroso, pero es incapaz de reunirse con los contrarios para negociar, porque su soberbia se lo impide. Una soberbia, aumentada por las circunstancias de una pandemia que le ha permitido gobernar por decreto como un aprovechado autoritario. Podría seguir usando el Falcon hasta 2024, pero prefiere derribar las columnas, hundir al PSOE y quebrar España, porque no tiene cintura para negociar.