Artistas latinoamericanos emergentes exponen sus obras en PhotoESPAÑA y ARCO

Artistas latinoamericanos emergentes exponen sus obras en PhotoESPAÑA y ARCO

Artistas latinoamericanos emergentes expondrán sus obras desde este jueves y hasta finales de julio en la Casa de América de Madrid, como parte del festival de fotografía PhotoESPAÑA y la Feria Internacional de Arte Contemporáneo (ARCO), que durante casi dos meses se desarrollarán en la capital española.

Auspiciada por PhotoESPAÑA, el recinto del Palacio de Linares, sede de la Casa de América, acoge la exposición-performance "Naranja de sangre" de la artista mexicana Liza Ambrossio, obra que se podrá visitar hasta el 25 de julio.

El proyecto de Ambrossio (México, 1992) está compuesto por una selección de vídeos, fotografías y performances, e interpela al público visitante para que se encuentre con sus miedos, fobias y anhelos más profundos, utilizando una estética chamánica propia de rituales aztecas mezclada con detalles de la contracultura japonesa.

El recorrido por la exhibición de esta joven y reconocida artista mexicana, que cursó el máster de PhotoESPAÑA y ha sido becada por la institución cultural francesa Casa de Velázquez, comienza con la imagen mental de una naranja que sangra, dando nombre a la muestra.

A partir de ahí, la autora hace una apuesta innovadora muy personal repensando los espacios, valiéndose de distintas formas y volúmenes, para que quienes acudan a la Casa de América experimenten un contexto oscuro con sensaciones de ciencia ficción, influenciados por las "pesadillas lúcidas" de la autora, como ella misma las define.

"Se trata de un retrato contemporáneo del caos, que apela a sublimar la muerte emocional que decidí darle a toda mi familia para poder curarme del odio, la rabia y la tristeza que sentía por la ortodoxia machista en la que fui educada", explicó hoy Ambrossio sobre “Naranja de sangre” en la presentación de la exposición.

"Prelibros", título de la muestra colectiva que ARCOmadrid despliega en la Casa de América, nace de un concepto introducido por el difunto artista italiano Bruno Munari (Milán, 1998), quien profundiza en la idea de que aquellas personas que no se sienten interesadas por los libros comiencen a hacerlo, atraídos por los estímulos visuales o táctiles que de ellos se desprenden y que suponen en sí mismos, como objetos.

Un viaje artístico compuesto por instalaciones de obras conceptuales en pared, textos sobreimpresos en estas, objetos que se pueden tocar, vídeos, serigrafías y esculturas que dejan volar la imaginación y permiten a cada uno hacer su propio relato; sin tener que estar a merced de "la fijeza narrativa asociada al libro tradicional", argumentaba hoy el comisario de la exposición Bruno Mayer.

Mayer ha trabajado conjuntamente con artistas emergentes de Chile, Argentina, Brasil, Bolivia y Perú para el desarrollo de "Prelibros", y animó al público a acudir a la exposición, sobre todo a aquellos que no sean lectores habituales: "La muestra puede impactarles porque no tiene nada que ver con lo que entienden como libros. Son líneas y formas muy sencillas e inmediatas que podría interpretar cualquiera y suponen una experiencia muy diferente".