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Los interrogantes de la muerte de Heidi Paz: la hora del jurado

Los interrogantes de la muerte de Heidi Paz: la hora del jurado

¿Mató César Román a Heidi Paz? ¿El tronco hallado en una maleta corresponde a la víctima? ¿Cuándo fue asesinada? Son algunos de los interrogantes que ha dejado el juicio al conocido como el Rey del Cachopo.

A ellos tendrá que responder el jurado en su deliberación antes de entregar su veredicto.

En catorce sesiones de la vista oral, el jurado ha escuchado los argumentos de las partes, a los peritos y a los investigadores, pero también la prolija declaración del acusado y su última palabra, en la que empleó más de una hora para intentar echar por tierra la investigación del caso.

Y para rebatir a un fiscal que reconoció que a la prueba solo se ha podido llegar con doce indicios que, en su opinión, culpan al Rey del Cachopo del homicidio, aunque no se haya podido determinar la causa de la muerte ni hallado el arma homicida.

Lejos de reconocer su implicación, César Román ha intentado señalar a otras personas que, según él, podrían tener más motivos que él para deshacerse de Heidi.

Estos son los interrogantes sobre los que tendrá que deliberar el jurado, que este lunes recibe el objeto del veredicto:

¿MATÓ CÉSAR ROMÁN A HEIDI PAZ?

El tronco de Heidi Paz fue encontrado el 13 de agosto de 2018 en una nave del distrito madrileño de Usera-Villaverde, alquilada por la sociedad de César Román, dentro de una maleta y tras detectarse un pequeño incendio.

Según las pruebas practicadas, el ADN de Román estaba en el asa y en la cremallera de la maleta. Además, se encontró una huella suya en un bote de sosa cáustica tirado en el suelo. Precisamente, una arandela de un bote de ese producto estaba dentro de la maleta.

Días antes, el 5 de agosto, un taxista llevó a Román hasta las proximidades de la nave. Portaba una maleta que "pesaba una barbaridad", según el taxista, y "parecida" a la que mostraron al testigo en el juicio.

Pero en el piso en el que vivía en ese momento César Román, en la calle de López Grass de Madrid, no se han hallado restos de sangre ni parecía, según los agentes, el escenario de un crimen con descuartizamiento.

Sí había ADN, tanto de él como de Heidi, pero habían sido pareja y el posicionamiento del teléfono de la víctima la sitúa en la casa el 4 de agosto, supuestamente un día antes del crimen.

Un teléfono que dejó de dar señales el 5 de agosto a las 5:51 horas, cuando precisamente llama a Román porque, según el testimonio de este, quería verle y tomar algo. Él ya estaba acostado y no quiso quedar.

Esa madrugada Heidi llamó a su amigo Álvaro porque había tenido una discusión fuerte con Román y "tenía miedo de estar sola", dijo este testigo en el juicio. Ofreció a Heidi ir hasta la discoteca de Móstoles en la que estaba. No apareció ni respondió a sus llamadas y mensajes.

El móvil de Heidi Paz se encontró en el piso de Zaragoza donde el Rey del Cachopo fue arrestado.

¿CORRESPONDE EL TRONCO DE LA MALETA A HEIDI PAZ?

Las expertas que practicaron la prueba de ADN al tronco hallado en la maleta responden que sí porque coincide al 99,99998125 por ciento con el de su madre, a pesar de una mutación genética incorporada al estudio.

Pero la defensa del Rey del Cachopo sostiene que la prueba de ADN no es infalible y que inicialmente se dijo que el tronco era de una mujer caucásica que no había tenido hijos, pero Heidi era mulata y tuvo dos, al menos uno de ellos por cesárea, cuya marca no se encontró en el tronco, como tampoco un tatuaje que tenía la víctima.

Sin embargo, los peritos creen que la marca de la cesárea no se encontró en el tronco por su mal estado y también porque se había practicado un corte a esa altura, posiblemente para ocultar algo identificativo.

Sin la cabeza y las extremidades y con los senos cortados, los forenses no pudieron identificar a la víctima por las huellas o la dentadura, ni saber cómo murió. Tampoco determinar su raza. Solo que la piel era "blanca-morena".

¿CUÁNDO MURIÓ HEIDI PAZ?

El estado de putrefacción del cadáver, que fue rociado con sosa cáustica, tampoco ha permitido datar exactamente la muerte, aunque una entomóloga aseguró en el juicio que el fallecimiento se produjo al menos cuatro días antes de que se hallara el tronco.

La última comunicación de la víctima fue la de la madrugada del 5 de agosto que relató su amigo Álvaro. Nadie la vio ni habló con ella desde esa llamada. Su teléfono ya solo registró desvíos de llamadas al buzón de voz de varios amigos y familiares.

Román, sin embargo, aseguró en su declaración que Heidi estuvo en su casa el 11 de agosto. Él había ido a pasar dos días con una amiga y al volver se percató de que alguien había cocinado.

Siempre según su versión, Heidi le había dejado una nota. Le pedía que la llamase porque no lograba hablar con él y le decía que había dormido allí esperándole.

¿ES EL REY DEL CACHOPO UNA PERSONA VIOLENTA?

En su derecho a la última palabra, Román afirmó que jamás ha pegado a una mujer. No entra en su valores, dijo. Incluso llegó a definirse como demasiado cariñoso. Pero lo cierto es que cuenta con una condena anterior por malos tratos, que él reduce a insultos en público.

Según forenses, Román no presenta ningún rasgo o síntoma de trastorno psíquico que le impida distinguir el bien del mal.

Las psicólogas del gabinete al que la defensa de César Román encargó en su día un perfil del acusado para ver si era un psicópata le calificaron de "un animal social", un hombre al que le gusta agradar y puede llegar a se embaucador.

Aunque sí tiene cierta "hostilidad" que proviene de su "impulsividad" pero que no volcaría sobre un tercero, los test no indicaron que fuera agresivo.

No obstante, dos de sus exparejas le definieron en el juicio como controlador, manipulador, celoso y a veces con actitud agresiva. No dudaron en confesar que le tienen miedo y relataron algunos episodios para apuntalar sus afirmaciones.

¿PERTENECÍA LA VÍCTIMA A UNA BANDA DE NARCOTRAFICANTES?

César Román ha querido sembrar dudas sobre su víctima y el entorno en que supuestamente se movía. Según él, Heidi era miembro de una banda de narcos y había participado en dos "vuelcos" o robos de droga a otras organizaciones.

Román relató en el juicio que un día antes de que apareciera el tronco uno de los narcos le preguntó dónde estaba Heidi. Un comisario de Policía, según explicó, le amenazó con un arma y le dijo que encontrara a Heidi o los doce kilos de cocaína que supuestamente ella se había quedado.

Por eso, por miedo a esa banda, huyó a Zaragoza, donde fue detenido.

Tanto los investigadores como el entorno más cercano de la víctima han aseverado que Heidi era una joven de 25 años "normal", que trabajaba de camarera, no tenía mucho dinero y no tenía nada que ver con drogas ni prostitución.