El Juli conquista Vistalegre y Juan Ortega lo hace soñar son su toreo

El Juli conquista Vistalegre y Juan Ortega lo hace soñar son su toreo

Madrid, 22 may.- Julián López "El Juli" fue el triunfador numérico de la corrida de este sábado en Vistalegre gracias a las dos orejas que le cortó a un bravo "garcigrande" por una faena más comunicativa que honda, en una tarde en la que el mejor toreo lo hizo Juan Ortega, que solo paseó un trofeo por culpa de la espada.

Por eso, más allá de las orejas, es necesario empezar por lo más rotundo, lo más bello y torero, y eso, sin duda, fueron las dos faenas que cuajó el sevillano Juan Ortega, que se suma así a la corriente de buen toreo que está dejando esta alternativa Feria de San Isidro, y en la que Morante, Daniel Luque y Diego Urdiales ya habían dejado su firma.

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Porque da gusto ver a un torero tan joven que bebe de las fuentes más clásicas del toreo, ese que nace natural, puro y valiente como pocos.

Y es que el valor es ponerse de verdad, pasárselos cerca, y tratar de reducir la velocidad de las embestidas a base de temple para llevarlas después lo más atrás posible. Así nace la verdadera emoción, la del vello de punta, y no "vendiendo el barato" como hacen otros que van de poderosos, buscan el arrimón forzado y no pegan ni uno en condiciones.

Ortega ya puso a todo el mundo de acuerdo en su primero, un toro que hacía cosas raras con la vista, viniéndose cruzado en los capotes, pero al que fue metiendo en el canasto gracias al exquisito trato que le dio para acabar toreándolo con un sentimiento extraordinario, con relajo y al ralentí por el derecho y con una profundidad también sensacional por naturales.

Faena excelsa y de sabor añejo, sobre los mimbres del clasicismo y con el pellizco que solamente emerge a orillas del Guadalquivir. Tenía las orejas en el bolsillo, pero la espada lo dejó todo en una aclamada y celebrada vuelta al ruedo.

Y otras dos más pudo haber cortado Ortega del sexto de no ser, precisamente, por su desacierto en la suerte suprema, después de volver a cuajar otra labor de exquisita suavidad, pulseando de maravilla a su oponente, que, aunque cogido con alfileres, tuvo un fondo de calidad que solamente podía aflorar si se le hacían bien las cosas. Como así fue.

Así, dándole muchos desahogos entre pases y con suma delicadeza en los toques logró naturales inmensos, amén de los remates entre series como los trincherazos, los molinetes y otros alardes que acabaron poniendo los tendidos en pie. Pero, ya está dicho, no entró la tizona hasta el segundo intento, dejando el premio en singular.

El triunfador numérico de la tarde, en cambio, fue El Juli, que le cortó dos orejas a un bravo y enclasado toro, el quinto, al que instrumentó una faena que conectó mucho con los tendidos, aunque no fluyó como debería haber fluido, ni estuvo a la altura de tan importante animal.

Hubo momentos buenos, claro que sí, como algunos naturales aislados, mas el toro pedía más que tres y el de pecho por serie. Pero a la gente le gustó, por eso, tras la estocada le premiaron con las dos orejas, que el torero de San Blas paseó ataviado con la bufanda del Atleti. Ahí hubo más división de opiniones...

Y no hubo más, pues ni el Juli pudo concretar nada con un segundo descastado y sin fuerza, ni Morante, al que le tocó bailar con la más fea, pasó de los detalles sueltos (sobre todo el capote) ante dos oponentes imposibles para hacer el toreo.

FICHA DEL FESTEJO.- Seis toros de Garcigrande, bien presentados y de juego desigual. Destacó el gran quito, bravo y con clase; el sexto tuvo también calidad, aunque cogido con alfileres; y algo similar ocurrió con el tercero, que pareció mejor de lo que fue por el trato que le dio su matador. Descastados, sin fuerzas y muy deslucidos, primero, segundo y cuarto.

Morante de la Puebla, de grana, azabache y pedrería azul: tres pinchazos y casi entera (silencio); estocada desprendida (pitos).

Julián López "El Juli", de nazareno y oro: estocada (silencio); estocada trasera y desprendida (dos orejas).

Juan Ortega, de verde botella y oro: dos pinchazos y estocada (vuelta al ruedo); y pinchazo y casi entera desprendida (oreja).

En cuadrillas, buenas lidias de Juan José Trujillo en el primero, de Álvaro Montes en el quinto y de Andrés Revuelta en el sexto. El propio Revuelta había saludado también por dos grandes pares de banderillas al tercero.

Décima corrida del San Isidro de Vistalegre, con unos 4.500 espectadores de un máximo permitido de 5.200.