María Luisa Merlo, al filo de los 80 años: "He trabajado como una mula"

María Luisa Merlo, al filo de los 80 años: "He trabajado como una mula"

A punto de cumplir 80 años, María Luisa Merlo se considera una persona "normal", que ha trabajado como una "mula" y a la que cada vez le "divierte más" preparar funciones y subir al escenario. No piensa en la jubilación: "estaré en esto mientras pueda".

María Luisa Merlo estrena este viernes en el Teatro Amaya de Madrid "Mentiras inteligentes", una "alta comedia", que protagoniza junto a Jesús Cisneros, su compañero y socio.

Es empresaria y lo lleva "divinamente", porque Cisneros "lo hace todo y luego me lo cuenta". Confía en él plenamente, "lleva todo el entramado de la producción, yo no sabría", dice la actriz en una entrevista.

Tienen repartidas las tareas: "yo tengo que cuidarme y me encargo de la promoción", cuenta Merlo entre risas.

"Es una obra divertidísima", matiza esta valenciana a quien le encanta hacer reír al publico con el texto y las pausas oportunas, "sin hacer el tonto; no me gusta el disparate".

"Mentiras inteligentes", una pieza en la que Merlo interpreta a la matriarca de la familia y que dirige Raquel Pérez, habla de amor, de matrimonios a largo plazo, de unión familiar.

Ahora, dice, en su familia la matriarca es su hija Amparo. "Le he pasado el testigo y lo hace genial, se preocupa de sus hermanos, es maravillosa... Bueno, todos mis hijos son estupendos", dice con orgullo.

La obra también habla de felicidad. "Hay que aprender a ser feliz con las cartas que te han tocado", advierte la actriz, quien reconoce que ha sido feliz con lo le ha tocado en la vida.

"Todas las mañanas hago ejercicio y meditación para conectar con lo mejor de misma y luego lo que traiga el día, nunca pido nada", cuenta.

Para Merlo, el teatro "lo es todo". Es la tercera generación de actores. Sus abuelos fueron "primerísimos actores" en Valencia, y su padre fue "el gran" Luis Merlo, a quien recuerda todos los días como actor y como persona.

Se casó con el actor Carlos Larrañaga con quien formó un compañía y sus hijos también siguieron los pasos profesionales de sus padres, abuelos y bisabuelos, toda un saga. "Amparo es una actriz estupenda; Juan Carlos es un intérprete bárbaro; Pedro es un fabuloso productor y Luis es un actorazo".

Cuenta que su hijo Luis se parece mucho a ella. "Nos gusta viajar por el mundo para ver teatro; en cuanto termine la temporada nos vamos a Nueva York".

Con 15 años debutó como bailarina en el Teatro de la Ópera de Verona (Italia), no acudió a ninguna escuela de arte dramático, "aprendí de mi padre". Primero hice cine, después teatro y luego televisión, "aquello maravillosos programas de Estudio 1".

Al igual que Lola Hererra, Concha Velasco o José Sacristán, María Luisa Merlo no piensa en jubilación. "Hemos sido una generación que seguimos en la brega", dice, y asegura que ha trabajado como "una mula".

"Estaré en esto mientras pueda; mis hijos ya lo saben, si me falla la cabeza o las fuerzas, me retiro", dice Merlo.

No le cuesta deshacerse de sus personajes, a los que estudia a fondo. "Los siento en una silla y les preguntó qué les pasa, qué quiere", dice sin parar de reír.

Tras casi 65 años de profesión, Merlo hace balance de su carrera: "está bien para haber nacido en un país donde la cultura no ha estado tan bien como en otros países. Lo mejor ha sido el público".

Nunca se imaginó cómo sería su trayectoria. "No pienso en el futuro, vivo el presente", añade la actriz, quien se lamenta de que la cultura no interesa nada a los políticos.

"La cultura no existe en su agenda; los que hemos luchado por la democracia estamos muy tristes. Los de la cultura nos movimos mucho por esa democracia".

Dice que cuando ve la televisión se queda "patitiesa", solo hay políticos, Deportes y programas de cotilleos.

No se arrepiente de nada, incluso de las obras que no han funcionado o de los papeles que no le han gustado interpretar: "me han servido para ganar dinero porque tenía cuatro hijos".

A estas alturas de la vida no sueña con interpretar ningún personaje, ya hizo a Leonor de Aquitania, "una persona que adoro y que retomo a menudo, fue una mujer fabulosa, feminista".

Merlo se considera feminista y no hace distinciones entre hombres, mujeres, transexuales o heterosexuales. "Me importa lo que le ocurre al ser humano".