El subalterno Juan José Domínguez "ha vuelto a nacer" en Vistalegre (Madrid)

El subalterno Juan José Domínguez

Madrid, 20 may.- La cornada que sufrió ayer Juan José Domínguez en la Feria de San Isidro de Vistalegre (Madrid) pudo haber acabado en el mismo ruedo con la vida de este subalterno de la cuadrilla de Roca Rey, que "ha vuelto a nacer", como explica a EFE el cirujano de este coso madrileño, el doctor Enrique Crespo.

Crespo ha indicado también que Domínguez se encuentra "estable" en la UVI de la clínica Nuestra Señora del Rosario de Madrid, donde permanece "sedado completamente, intubado y con varias lesiones más" que confirmaron el TAC de tórax al que fue sometido de madrugada poco después de ingresar en este centro hospitalario.

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Entre ellas dos fracturas costales, que se suman a la ya confirmada en el primer parte médico tras la intervención en la enfermería de la plaza, además de un pequeño neumotórax (una brecha en la pleura) ocasionada por las graves destrozos que le ocasionó la cornada de cuatro trayectorias a la altura de la axila izquierda.

Así y todo, el galeno añade que el importante destrozo muscular que sufrió evoluciona "bien" que no hay afectación pulmonar y hasta llega a barajar la posibilidad de que pueda salir de la UVI a lo largo del día "si no hay complicaciones en las próximas horas".

Pero sigue dándole vueltas a la cabeza sobre "la tremenda suerte" que tuvo el subalterno, pues, como él mismo confiesa: "De las cuatro trayectorias que tuvo la cornada, tres de ellas pudieron haber acabado con su vida en el mismo ruedo de haber profundizado unos pocos centímetros más".

"Casi no he podido dormir esta noche pensando en lo que podía haber pasado. Es que ha vuelto a nacer. Un poquito más y no lo cuenta. Menos mal que pudimos estabilizarlo rápido y que no había afectación severa en vasos importantes. Aún así, le intubamos directamente y le dejamos preventivamente un tubo de tórax por lo que pudiera pasar. Gracias a Dios todo ha salido bien", afirma.

El otro herido de la tarde de ayer, aunque de menor gravedad, fue el matador de toros sevillano Pablo Aguado, que sufrió una cornada de dos trayectorias (20 y 14 centímetros) en el muslo derecho, con afectación muscular y una contusión en la arteria femoral.

Según ha confirmado a Efe su apoderado, Curro Vázquez, Aguado ha pasado "bien" la noche, con los dolores propios de este tipo de cornada, pero se encuentra "animado" en una habitación de planta de la misma clínica madrileña.

Una clínica en la que permanece también ingresado el novillero Manuel Perera, herido de extrema gravedad con una cornada en el vientre el pasado lunes, y que, según palabras de su mentor, Juan José Padilla: "ha pasado una noche bastante delicada, con dolores y muchas molestias en la zona estomacal".

"Ayer comenzó la ingesta de líquidos y eso le produjo muchas náuseas, vómitos y dolores. También le han bajado la sedación y eso ha provocado que se encuentre fastidiado en ese aspecto, pero, gracias a Dios, lo puede contar, está fuera de peligro y, aunque el proceso será lento, saldrá más fuerte de ésta", confiesa Padilla.