Belén Cuesta: "El ego es fundamental en el artista"

Belén Cuesta:

Belén Cuesta y Ricardo Gómez protagonizan una versión de "El hombre almohada", de Martin McDonagh, una historia macabra donde el terror se encuentra en la mirada, en la palabra y en cada gesto, que demuestra que la infancia es donde se construye el futuro de cada vida.

Del 21 de mayo al 13 de junio de 2021 la obra, dirigida por David Serrano y en la que también participan Juan Codina y Manuela Paso, se representará en los Teatros del Canal de Madrid. "El hombre almohada" se adentra en el mundo hostil que refleja en su obra McDonagh (ganador del Óscar a Mejor Guion por "Tres carteles a las afueras").

Belén Cuesta (Sevilla, 1985) interpreta a Katurian, una escritora de relatos cortos en los que se describen malos tratos hacia menores y que es arrestada porque sus historias se parecen sospechosamente a los métodos utilizados en varios crímenes reales. Katurian descubre que su hermano es el autor de ellos por lo que se establece una dicotomía entre develarlo o dejar de escribir.

Ella tiene claro que la supervivencia está en la literatura y que "salvar" a su hermano es escribir un cuento del que forme parte. "Una manera de inmortalizarle", para así continuar con su "férrea obsesión por la literatura".

"El ego es fundamental en el artista", ha dicho Belén Cuesta, quien asegura que su personaje prefiere seguir escribiendo que salvar a su hermano.

Cuesta, Goya a la mejor interpretación femenina por "La trinchera infinita", reconoce que ha sido "muy emotivo" volver al teatro y ver la reacción del público, en un momento como este.

La actriz se ha enfrentado "a uno de los personajes más complejos" de su carrera, un papel que el director de la obra, le ofreció hace tiempo, y que supone un "privilegio".

El cambio de registro es bienvenido para Belén Cuesta, vinculada a la comedia ("La llamada", "Paquita Salas"), pero a la que le encanta cambiar de género.

Ahora interpreta a esta mujer en una obra que se ha cocido "a fuego lento. Ha sido un proceso superplacentero", en una época en la que todo se puede "complicar de repente".

Un personaje tenebroso de una obra "oscura, pero no exenta de cierto matiz onírico y de ternura", un texto "magnífico" de un autor, McDonagh, al que considera "un genio" que perfila unos personajes "profundos y complejos" para construir un teatro de crueldad, donde la infancia, la mala infancia, está representada en los actos de los personajes.

Habla de cómo los traumas infantiles influyen en la manera de actuar de un adulto, pero también de la importancia y el vínculo de un artista con su obra con un punto de vista donde no falta el humor, señala la actriz.

"Un humor negro con el que redime a personajes muy heridos, a los que justifica en su violencia", una actitud con la que descargan su trauma, apunta. "Es su manera de hacer justicia".

"Un texto que es una metáfora de muchas cosas, con un punto de vista exagerado, llevado al extremo". Habla de la supervivencia, de la brutalidad de la infancia rota, de la justicia y de la creación artística.

A Ricardo Gómez, su compañero de reparto y hermano en la ficción, no le gusta pensar que la televisión es una zona de confort, aunque considera que él quizá, después de haber interpretado durante 17 años a Carlitos Alcántara en "Cuéntame", corría ese riesgo.

Tres años después de dejar la pequeña pantalla, el teatro se ha convertido en su otro hogar, ha ido encadenando obra tras obra. Le ha abierto los brazos: "Me ha acogido y me está ayudando a superarme. Se está convirtiendo en un lugar conocido, que reconozco y en el que me siento seguro".

Su personaje en "El hombre almohada" le gusta, en una obra que "roza el límite de la moral, lo correcto y lo incorrecto y cómo enfrentarse a algunos dilemas".

Está de acuerdo con Cuesta en que Martin McDonagh lleva al "extremo" a los personajes, pero "no los caricaturiza. Mentes con traumas infantiles, personajes terribles con reflexiones con las que te puedes identificar" es una manera de poner al espectador al borde del precipicio.

En "El corazón del tártaro", Rosa Montero, escribía: "La infancia es el lugar en el que uno pasa el resto de su vida". Quizá no le falte razón.