Hipocresia y neutralidad

Hipocresia y neutralidad

A todo lector afrancesado le suena que la hipocresía es el tributo que el vicio rinde a la virtud. No parecía que Ángel Gabilondo, candidato socialista en las elecciones de Madrid fuera un afrancesado (librepensador, volteriano) porque su juventud discurrió por caminos más devotos, pero últimamente parece que hace méritos .

Aunque se viene celebrando desde hace muchos años, por considerarlo "electoralista", el PSOE ha impugnado ante la Junta Electoral el acto institucional del Dos de Mayo, fiesta de la Comunidad de Madrid. Parece que están preocupados por el futuro que apuntan las encuestas y piensan que podría influir en el electorado en vísperas de la cita con las urnas el próximo día cuatro. En resumen, acusan al PP cuya candidata es la actual presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, de estar cruzando la línea de neutralidad exigible a toda institución.

¿Quién lo exige? Pues el candidato de un partido que no ha sido precisamente neutral a juzgar por hechos tales como la participación de varios ministros o altos cargos del Estado, caso de la Directora General de la Guardia Civil, en actos directos de campaña en los que se pedía el voto para el candidato socialista. El propio presidente del Gobierno ha participado también en algún mitin con Gabilondo.

Por sí faltaba algún ejemplo para ilustrar la peculiar forma que tiene el PSOE de entender la exigible neutralidad institucional, ahí tenemos estos días al CIS, con su director, José Félix Tezanos, al frente, realizando encuestas acerca de las tendencias de votos de los madrileños cuando, por ley, ha vencido ya el plazo para publicarlas. Sin embargo, el CIS sigue haciendo encuestas por teléfono.

Si Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno, dispone de esos datos cabe pensar que por ser la misma persona también los conoce el secretario general del PSOE y, por extensión, el propio candidato del partido.