El Congreso recuerda la presidencia de Landelino Lavilla en la I Legislatura

El Congreso recuerda la presidencia de Landelino Lavilla en la I Legislatura

Madrid, 11 abr.- Las Cortes Generales rinden homenaje esta semana al que fuera presidente del Congreso en la I Legislatura, Landelino Lavilla, impulsor de las primeras Cortes de la democracia y que como político y jurista apostaba por el diálogo ante los desencuentros.

El Congreso celebra el próximo martes un acto de recuerdo cuando se cumple un año de su muerte provocada por el coronavirus, lo que impidió que la Cámara acogiese en aquel momento la capilla ardiente del expresidente.

Será en esta ocasión, cuando familiares del Landelino Lavilla así como la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, del Senado, Pilar Llop, y representantes de altas instituciones y ponentes de la Constitución como Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón participen en este homenaje propuesto por la actual presidenta de la Cámara.

Una vez abierto el acto por Batet, tomarán la palabra Juan José Lavilla Rubira, hijo del presidente, el letrado de las Cortes Generales Nicolás Pérez-Serrano, el ponente constitucional Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, la presidenta del Consejo de Estado, Mª Teresa Fernández de la Vega, y el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo.

Los discursos concluirán con la intervención de la presidenta del Congreso y con la interpretación de una pieza musical además habrá una foto de familia.

Landelino Lavilla falleció a los 85 años y como ministro de Justicia con el expresidente del Gobierno Adolfo Suárez, fue una de las personalidades que materializaron la reforma política que desembocó en las primeras elecciones democráticas del 15 de junio de 1977.

El 23 de marzo de 1979 fue nombrado presidente interino del Congreso en la I Legislatura (1979-1982) para ser ratificado en mayo del mismo año.

En su discurso, Lavilla asumía entonces con "respeto" y "preocupación" el cargo de presidente del Congreso y prometía ejercer su función con "voluntad, objetividad e imparcialidad".

En esta alocución ante la Cámara Baja, Lavilla consideraba que el sistema democrático debe basarse en un conjunto de diálogos: "el diálogo entre gobernantes y gobernados; el diálogo entre mayoría y minorías, que se hace posible cuando existe un lenguaje común...y el dialogo entre el Gobierno y la oposición".

"Porque equilibrar, ponderar, criticar y ofrecer eventuales alternativas es una manera de compartir el ejercicio del poder", puntualizaba al tiempo que también señalaba entonces "el diálogo entre poder ejecutivo y el legislativo, que ha de ser necesariamente un diálogo sosegado para no poner en peligro la estabilidad del sistema parlamentario".

Nacido en Lleida y licenciado en Derecho en Madrid, ejerció la presidencia del Congreso de forma independiente y obtuvo el reconocimiento de todos los grupos parlamentarios.

Durante su mandato afrontó el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

Lavilla apostaba en su discurso de toma de posesión porque el esfuerzo y el respeto mutuo fuera "norma en la Cámara, sin perjuicio de la fidelidad de cada uno a sí mismo y a sus convicciones, porque de ello depende el respeto del pueblo español a su Parlamento".

"Hemos de ser el ejemplo vivo de que la palabra, proyectada en el diálogo en el Parlamento que constituye la iniciativa civilizada para confrontar las posiciones y dirimir las discrepancias", incidía entonces.

Lavilla fue letrado del Tribunal de Cuentas, consejero permanente de la sección primera del Consejo de Estado, académico de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y vocal del Patronato del Instituto Cervantes. Se le han concedido las Grandes Cruces de la Real Orden de Carlos III, de San Raimundo de Peñafort y del Mérito Civil así como la Orden del Mérito Constitucional, entre otras.

En 2003 recibió el Premio Pelayo para juristas de reconocido prestigio y ha sido distinguido con la Balanza de Oro de la Justicia, otorgada por el Consejo General de Procuradores.