Balaguer ofrece "pequeños placeres" en forma de huevos de Pascua artísticos

Balaguer ofrece

En una situación en la que la humanidad necesita darse "pequeños placeres" para sobrellevar la pandemia, el maestro repostero Oriol Balaguer, con tiendas en Madrid y Barcelona, ha presentado su nueva colección de huevos de Pascua: la de niños inspirada en el circo y la de adultos en la naturaleza.

"Necesitamos pequeños placeres gastronómicos: una botella de vino, un pastel o una mona de Pascua", ha dicho Balaguer (Calafell, Tarragona, 1971), quien si otros años se ha inspirado en artistas como Chillida, esta Semana Santa busca "hacer sonreír" a los niños con figuras inspiradas en el circo y que sus "huevos de Pascua en movimiento" formen parte de la decoración de las casas antes de ser degustadas porque son "como esculturas".

Estos últimos, destinados a los adultos, representan la naturaleza porque "la pandemia ha despertado una mayor preocupación por el medioambiente" y elementos como el aire o el fuego. Están hechos de chocolates con un 70 por ciento de cacao y recubiertos con chocolates con liofilizados de frutas como yuzu, frambuesas o fresas.

Además de sus diseños artísticos, el éxito de Balaguer está en combinar "chocolates de la máxima calidad" provenientes de México, Brasil, Perú y Venezuela, principalmente, lo que hace que "tengan personalidad propia".

El año pasado no pudo vender en Madrid, pero sí en Barcelona y este año calcula una producción de entre 2.000 y 2.500 piezas porque se necesita "más alegría que nunca". Lo dice quien ha conseguido que, desde que llegó en 2008 a la capital, no tan habituada a monas y huevos artísticos, haya ido creciendo su consumo.

Porque, asegura, "se complementan perfectamente" con otros dulces tradicionales de Semana Santa como las torrijas o los pestiños.

Oriol Balaguer, que trabajó durante siete años con Ferran Adriá y tiene reconocimientos como el de Mejor Pastelero de España en 2008, reconoce que "la presión y los momentos más complicados y difíciles" sacan su parte más creativa.

De hecho la pandemia le ha llevado a crear una nueva vertiente de negocio por el que reparte palmeras de hojaldre por toda España con coberturas distintas como la de regaliz y café, dulce de leche o fresa, además de La Pedroche, con chocolate blanco y liofilizado de frambuesa, o la Mascletá, rellena de crema de avellana y recubierta de chocolate.

"Tenía que hacer algo cuando todo estaba cerrado y ha funcionado muy bien. En los primeros meses del estado de alarma centenares de palmeras salieron para toda España", dice quien reconoce tener otras nuevas ideas bullendo en su cabeza.

Mantiene abiertas sus tiendas en Madrid y Barcelona, pero en esta ciudad acaba de cerrar, según anuncia, su restaurante Quatre.Coses, que había impulsado con su mujer y socia, Marta Ramns, en 2018. "Llevábamos un año cerrado, con ERTE y estaba en el centro de Barcelona. Decidimos cerrarlo porque tirábamos dinero en alquileres y gastos fijos", explica.

No le han "quedado ánimos" para continuar en la hostelería pero sí para continuar con la pastelería, bombonería y panadería.