La vivienda, próxima batalla en el Gobierno

La vivienda, próxima batalla en el Gobierno

La vivienda será en las próximas semanas el nuevo caballo de batalla del Gobierno de coalición. Cierto que el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, intenta retrasar y consensuar la nueva legislación y evitar un choque frontal con Podemos.

Sin embargo, algunas malas ideas siguen en el ánimo del Ejecutivo. Por ejemplo, la intervención en los precios de los alquileres que ha dado pésimos resultados en los lugares de Europa donde se ha aplicado. Precisamente, estos días, expertos del mercado inmobiliario han vuelto a advertir de que el futuro índice de precios que valora imponer el Ejecutivo haría que los precios de los alquileres suban en torno al 33%, lo que se traduce en alzas de entre 40 y 300 euros. Ya no digamos los perjuicios que para el arrendamiento de viviendas tendrían algunas de las intenciones que hemos ido conociendo como penalizar los pisos vacíos, permitir la "okupación" en determinados supuestos -lo que acaba siendo generalizable- o mantener la prohibición de desahucios más allá de la pandemia.

Las dos almas del Gobierno siguen sin entender que la propiedad privada es sagrada y que la decisión de alquilar o no la tiene el propietario. Se ha dicho ya por activa y por pasiva que el alto precio de los alquileres es, en la mayoría de los casos y sobretodo en las grandes ciudades, un problema de inseguridad jurídica, de miedo a que no te paguen, a que se te queden ocupando la casa y a la falta de viviendas sociales con un alquiler asequible. Los propietarios no deben ser los que cubran con su esfuerzo de años la falta de una política clara y ágil de vivienda social.