La BNE suma un manuscrito del compositor Pablo Sarasate a su colección

La BNE suma un manuscrito del compositor Pablo Sarasate a su colección

La Biblioteca Nacional de España (BNE) ha sumado un nuevo "tesoro" del patrimonio cultural español a su extensa colección con la adquisición de la "Jota de San Fermín, op.36", un manuscrito autógrafo del compositor navarro Pablo Sarasate, que se encuentra en "perfecto" estado de conservación.

Un manuscrito que, según ha explicado María Teresa Delgado, del Servicio de Partituras de la BNE, ha cotejado y contextualizado este departamento para determinar que pertenece a Sarasate.

La obra que se ha adquirido es una versión para violín y piano, compuesta de 18 páginas de música con anotaciones a ambas caras, en un "papel pautado francés Lard- Esnault (28x35 centímetros)" y con la particularidad de que está firmada por el autor.

Se trata del tercer manuscrito que adquiere la BNE en los últimos años del compositor y violinista Pablo Sarasate y Navascués (1844-1908), uno de los violinistas más reconocidos del siglo XIX, cuya obra ha influido en maestros como Saint- Saëns, Dvorak o Max Bruch.

Así, la BNE custodia un buen número de partituras impresas de Sarasate, desde la década de los sesenta del siglo XIX, y entre sus fondos figuran otros dos manuscritos autógrafos, "Bolero, op. 30", adquirido en 2001; y L' Esprit-Follet, op.48", en 2011.

La "Jota de San Fermín", que fue compuesta en París, está datada en el año 1894 y actualmente se encuentra en el archivo municipal de Pamplona en perfecto estado, fruto de "una conservación realizada con mucho mimo y en una condiciones climatológicas bastantes óptimas", ha especificado Delgado.

Al tratarse de un escrito protegido de fondo histórico, el acceso está, en principio, restringido a aquello usuarios que tengan el carnet de investigador, aunque muchas de las de las obras de la BNE, no solo musicales, pueden encontrarse en la Biblioteca Digital Hispánica.

Y es que desde la BNE tienen como prioridad digitalizar su enorme colección de obras para que puedan estar en su portal al servicio del usuario y así "democratizar" el acceso a obras de un valor infinito, ha indicado.

Como sucede con la colección que el importante compositor Francisco Asenjo Barbieri donó a la BNE a su muerte, los denominados "Papeles Barbieri", en la que se incluye su correspondencia personal.

"Uno de los objetivos de la BNE es recopilar toda la documentación de España, sobre España e introducida por españoles". Por ello la biblioteca tiene una colección ingente "de todo tipo de música", tanto profana como religiosa, desde tonos divinos y tonos a lo humano (composiciones de música del Barroco) a una colección "impresionante" de zarzuela, añade Delgado.

Una enorme colección que se empezó a fraguar con la aprobación de la Ley de Propiedad Intelectual, que llegó a España en el siglo XIX, gracias a la que se incorporaron incunables y obras de un "incalculable valor", entre los que cabe destacar los códices medievales con música, como el Códice de Azagra (siglo IX-X) o las Cantigas de Santa María (siglo XIII).

Así como los libros litúrgicos encargados por el Cardenal Cisneros al impresor Guillén de Brocar, a principios del siglo XVI, o algunos importantes tratados musicales como los de Gaspar Sanz, Pablo Minguet o José Herrando.

Legislación que se amplificó en 1957 con la aprobación de la Ley de Depósito Legal, de tal forma que en la BNE tiene que haber copia de todo lo editado en España, incluidas las partituras.

"Creo que la mejor forma de conocer como era la circulación de música en España es conocer la colección que atesora la Biblioteca Nacional de España", ha recalcado Delgado.