Omella reprocha a los líderes políticos el "espectáculo de enfrentamiento casi continuo"

Omella reprocha a los líderes políticos el "espectáculo de enfrentamiento casi continuo"

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, ha reprochado el "espectáculo del enfrentamiento casi continuo de los líderes políticos" en medio de la segunda ola de la pandemia.

"Es de tal envergadura el trauma que está impactando sobre todos nosotros y tal el espectáculo del enfrentamiento casi continuo de los líderes políticos, que corremos el riesgo de dar pábulo a la desesperanza, alimentar una mirada excesivamente negativa sobre nosotros como país, hundir nuestra autoestima colectiva, dejarnos vencer por el pesimismo e incluso caer en la depresión cultural, hasta el punto de creer que somos incapaces de superar esta crisis y vernos como una sociedad sin futuro", ha advertido Omella.

Así se ha pronunciado el arzobispo de Barcelona este lunes 16 de noviembre en el discurso de inauguración de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), que se celebra durante toda la semana de forma semipresencial.

Aunque estaban invitados a acudir presencialmente a la sede de la CEE un total de 38 obispos del total de 118, no todos han acudido finalmente, según han indicado fuentes de la CEE, aunque no precisan si el motivo es que han dado positivo en el test de antígenos u otras razones. No obstante, la asamblea se ha constituido con normalidad porque había más de la mitad de prelados entre los asistentes, ya fuera de forma presencial u online.

Omella considera que en estos momentos de emergencia sanitaria que afecta "con especial intensidad" a España es "importante no sembrar la desesperanza y no suscitar la desconfianza constante, aunque se disfrace detrás de la defensa de algunos valores".

"El que se ha equivocado, que pida perdón. El que ha caído en la corrupción que devuelva lo robado. En nuestro país debe haber espacio y tiempo para el arrepentimiento y para el perdón", ha subrayado el cardenal invitando a ser un "pueblo de esperanza".

También ha alertado de los "brotes populistas irresponsables e ideológicos" que "tratan de colarse" y ha invitado a "reducir la crispación".

"No es momento de divisiones, no es momento para dejar que los brotes populistas irresponsables e ideológicos traten de colarse. Es el momento de la cohesión, de la cordialidad, de trabajar unidos, de mirar a largo plazo liberándonos del cortoplacismo de las elecciones o de la bolsa", ha subrayado.

Además, ha pedido "evitar tensionar más la sociedad política con cuestiones que no sean prioritarias o que requieran de un debate sereno y profundo".

"Ahora deberíamos centrarnos a encontrar soluciones que ayuden a salir a flote a las familias que se están hundiendo, a los empresarios que no tienen más remedio que cerrar sus negocios. Por tanto, es conveniente evitar distracciones inútiles y polarizadoras que no conducen a la solución de la grave crisis que nos afecta", ha insistido.

Además, ante el "descontento con una forma de hacer política", Omella ha hecho una llamada a "potenciar" el asociacionismo ciudadano que ve "muy pobre". "Sin esa fuerza cívica mediadora y creadora, se hace más probable una instrumentalización política", ha avisado el arzobispo.

LEY DE EUTANASIA: "NI JUSTA NI HUMANA"

El cardenal Omella también se ha referido a la ley de eutanasia, que sigue su tramitación parlamentaria como una "legislación superficial e individualista que extiende la cultura de la muerte".

"Ante el sufrimiento que derriba a las personas, algunos proponen la eutanasia como solución", ha indicado el arzobispo, pero ha añadido que "la vacuna contra la tristeza, el dolor, la soledad y el vacío existencial de las personas enfermas no puede ser única y exclusivamente la eutanasia". "Esta medida no sería ni la más justa, ni la más humana, ni la más fraterna", ha afirmado.

Por otro lado, el presidente de la CEE ha expresado el "dolor y angustia" de los obispos por el "cribado" de ancianos enfermos de COVID-19 procedentes de residencias o por motivo de su edad o dependencia, durante los peores momentos de la pandemia.

"La sociedad ha vivido con mucho dolor y angustia las decisiones en materia de cribado de los enfermos de coronavirus en razón de su edad, grado de discapacidad o dependencia. Es imprescindible tomar las medidas necesarias para que esta situación no se vuelva a repetir", ha subrayado Omella.

EL PESO DEL 'EDADISMO' DURANTE LA PANDEMIA

Según ha indicado, "los mayores han sido los más afectados, especialmente en las residencias que no pudieron contar con la necesaria atención sociosanitaria". "Todos hemos tomado conciencia del peso del 'edadismo' en nuestra sociedad y de las distintas formas de exclusión por la edad", ha lamentado.

Igualmente, ha mostrado el "dolor" de los sacerdotes ante "la imposibilidad de atender a muchos pacientes durante la enfermedad y, particularmente, en los últimos momentos de su vida, por la escasez de material de protección".

"Confiamos en que se haya aprendido de la situación y, de ahora en adelante, se reconozca la importancia del acompañamiento espiritual. Sabemos que no se puede imponer, pero creemos que no se puede impedir. El derecho a recibir una atención espiritual es un derecho humano que no se puede vulnerar", ha enfatizado.

Además, ante posibles nuevos confinamientos, los obispos hacen un llamamiento a las autoridades para que tengan en cuenta "las necesidades humanas, relacionales y espirituales de los mayores", así como la situación de "muchas familias que habitan en viviendas muy pequeñas o en pequeñas habitaciones".

Asimismo, Omella ha puesto de manifiesto que los jóvenes han sido "estigmatizados, en ocasiones por su supuesta capacidad de contagio, cuando además están padeciendo los mayores niveles de desempleo"; y que los niños, por su parte, "han vivido un confinamiento de muchas semanas sin poder ir a la escuela, salir a la calle o estar con sus abuelos".

En general, ha indicado que la sociedad se ve sometida a "un intenso estrés que agudiza las diferencias entre unos y otros" y ha advertido del "riesgo de que aflore el resentimiento y la división".

DESEMPLEO Y DESTRUCCIÓN DE NEGOCIOS

La Covid-19, según ha precisado el cardenal, ha provocado "un tornado" causando "cuantiosas pérdidas de vidas humanas así como dificultades "económicas, sociales y labores", como las que sufren "tantas personas que se ven afectadas por tanto desempleo y destrucción de los negocios".

En este sentido, Omella ha apuntado que "el mayor daño que está sufriendo la Economía española en comparación con otras se debe también a la existencia de carencias previas" que, a su juicio, padecía España antes de esta crisis, "y que han acentuado gravemente el efecto del parón de la actividad" como un "mercado laboral que arrastra una excesiva precariedad".

En todo caso, también ha remarcado que la pandemia ha traído algunas cosas buenas como que ha "abierto los ojos y corazones" hacia colectivos vulnerables como "las personas sin hogar, quienes sufren soledad, los inmigrantes y refugiados varados en las fronteras, las mujeres víctimas de trata y prostituidas, las personas que están en prisión" o las que sufren hambre en el mundo.

RECHAZO A IDEOLOGÍAS XENÓFOBAS

En concreto, sobre los migrantes, Omella ha alertado, tal y como también hace el Papa Francisco, del "riesgo que amenaza a las personas migrantes y que parece haber cuajado en ideologías xenófobas que ceden a la tentación de hacer una cultura de muros".