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Aumenta la población de Águila Imperial ibérica, Águila Real, Buitre Negro y Cigüeña Negra en la región

Aumenta la población de Águila Imperial ibérica, Águila Real, Buitre Negro y Cigüeña Negra en la región

La población de Águila Imperial Ibérica, Águila Real, Buitre Negro y Cigüeña Negra ha aumentado este año en la región, tanto en número de parejas como en polluelos, en un año 2020 en el que la pandemia ha favorecido su expansión ante la menor presencia del ser humano en sus hábitats naturales.

Se trata de especies protegidas en peligro de extinción. El Águila Imperial Ibérica cuenta con 73 parejas y el Águila Real 33, muy sensible a la alteración de su hábitat. Porque, a mayor abundancia de especies de presa, mayor es el número de estos ejemplares en nuestra región.

Este año 2020, debido a la especial situación que estamos atravesando como consecuencia de la pandemia ocasionada por la COVID-19, la presencia humana en los campos y montes se ha reducido muy significativamente, "lo que ha hecho que los animales se encuentren más tranquilos y confiados", señalan fuentes de la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad de la Comunidad de Madrid.

Este hecho, junto con las abundantes lluvias de esta pasada primavera y las temperaturas suave, han dado como resultado un buen éxito reproductor de las águilas madrileñas.

Así se constata en los datos recogidos el pasado mes de mayo sobre la reproducción de dos de las águilas más emblemáticas de estas dos especies.

Hasta el momento, los trabajos de prospección en la Comunidad de Madrid para localizar puntos de nidificación del Águila Imperial Ibérica -sin contar el Monte de El Pardo- han dado como resultado 58 territorios en los que se han localizado parejas. De estas, 60 han iniciado la cría y 6 han perdido la puesta o los pollos por diferentes motivos relacionados con la climatología.

No obstante, en las últimas búsquedas se han localizado tres nidos más en una finca al Norte de El Pardo gestionada por la Comunidad de Madrid. En dos de ellos hay un alto número de pollos, con 3 y 4, respectivamente, el doble de la media habitual en esta especie.

Su presencia es realmente significativa, tanto en el Este como en el Sur de la región, si tenemos en cuenta que Madrid cuenta a 20 kilómetros de la Puerta del Sol, con la mayor concentración en España y en el mundo de esta especie en extinción tan emblemática en las dehesas mediterráneas.

El Ejecutivo regional lleva a cabo un programa de alimentación suplementaria, con conejos de procedencia controlada libres de sustancias tóxicas o antibióticas, en las proximidades de los nidos para que los adultos puedan acceder de manera fácil a los recursos y complementar la ingesta mínima diaria de los pollos. De esta manera, se evita que los padres abandonen a las crías o que aparezcan fenómenos como el cainismo.

ÁGUILA REAL

Un hecho este que se confirma en el caso del Águila Real, cuya expansión por toda la Comunidad de Madrid se constata en los últimos años. Precisamente, esta especie es un claro ejemplo de cómo la disponibilidad de sus principales presas (concejos, liebres y corcinos) le ha permitido aumentar el número de ejemplares.

Se trata de una especie muy sensible a la alteración de su hábitat, pero en la que, sin embargo, se mantiene un elevado éxito reproductor en 28 parejas repartidas por los 34 territorios históricos donde habita esta especie en la Comunidad de Madrid. En este caso, se han contabilizado un total de 18 pollos nacidos (5 más que el año pasado) y con una pérdida de 6 ejemplares (7 menos que en 2029). Además, este año se ha constatado la formación de 2 parejas más.

El número de pollos anillados por la Comunidad de Madrid desde 2016 hasta la fecha es de 43 ejemplares, a los que hay que añadir otros 3 ejemplares que se han marcado con emisor de satélite para conocer su comportamiento.

Es frecuente ver a esta ave, propia de los riscos de la sierra, nidificando en encinas de la zona sureste de Madrid, en medio de olivares y cultivos, donde la disponibilidad de presas es muy elevada.

Actualmente, la Comunidad de Madrid está desarrollando proyecto de marcaje y seguimiento de estos pollos nacidos en la región, para conocer su comportamiento, a dónde se desplazan, sus hábitos alimenticios y permitirá conocer la tasa de retorno de estos ejemplares una vez alcancen la edad adulta, han señalado las mismas fuentes.

BUITRE NEGRO

Respecto al buitre negro, en el Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama y su área de influencia, concretamente en la ZEPA del Alto Lozoya en 2020 se han localizado 151 parejas, de las que 142 han iniciado la incubación. De estas han fracasado 50 y 92 tienen pollo. Mientras, en la cara sur del parque han anidado otras 20 parejas que han realizado 19 puestas. De ellos, han salido adelante 11 pollos.

En total, en el Parque Nacional hay 171 parejas, 161 puestas y 103 pollos volados. En este caso los fracasos son por razones diversas, defectos en la alimentación, progenitores novatos o por predación. En general se consideran causas naturales. Estos datos suponen una importante mejora sobre los años anteriores especialmente sobre 2018 que por la meteorología fue un mal año de cría del buitre negro.

CIGÜEÑA NEGRA

Por su parte, en la Comunidad de Madrid, existen cinco parejas repartidas por el territorio: una que habita en la Sierra Norte y cuatro que viven en la Zona de Especial Conservación (ZEC) 'Cuencas de los ríos Alberche y Cofio', un espacio declarado protegido en 1989 que es clave para la conservación de diversas especies de aves singulares como el águila imperial ibérica, águila real, halcón peregrino, buitre negro y la cigüeña negra.

De estas cinco parejas, cuatro han conseguido criar en esta campaña. A tres de los pollos nacidos se le colocó un transmisor GSM alimentados por energía solar y de muy pequeño tamaño, para que no incomoden a las aves, con la finalidad de obtener información en tiempo real sobre la situación de las cigüeñas: si tienen o no las patas en el agua, si están paradas o duermen.

De esta manera los técnicos de Medio Ambiente como a los investigadores, protegen mejor a esta especie tan emblemática, además de poder seguir la ruta migratoria cuando salen o vuelven a la península.