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Fuel Fandango desata en Madrid una "rave" flamenca en medio del desierto

Fuel Fandango desata en Madrid una

Como una "rave" flamenca en pleno desierto sahariano, si tal cosa pudiera existir, Fuel Fandango ha iniciado este sábado dentro del ciclo madrileño Inverfest la gira de presentación de su cuarto y último disco, "Origen", apelando a la magia tribal africana.

Ha sido la primera de dos noches con todo el aforo agotado y poco ha habido que esperar para poner a las 1.800 personas reunidas en el Teatro Circo Price a bailar al son de su conocida fusión de flamenco y electrónica.

"¡Qué empiece la parranda!", ha cantado una ninfa llamada Nita Manjón, envuelta en gasas como auténtico "Huracán de flores" de la función, al afrontar los versos de "La danza", el tema que abre el nuevo álbum, y la proclama ha encontrado eco instantáneo entre el respetable nada más iniciar la velada.

Pronto ha quedado claro también el influjo tribal sobre el repertorio de la doble batería que acompañará a la banda en esta gira, más aún en el siguiente corte, "Silencio".

De ellos se han impregnado tanto los temas nuevos como los antiguos para conectar la esencia flamenca de su propuesta con los orígenes africanos de esta música, su fuerte carácter rítmico y percusivo, roto y libre, como el zapateado que una Manjón magnética se ha marcado sobre las tablas.

A su lado, a los mandos de las mezclas, de las teclas y de las cuerdas del bajo, Ale Acosta, la otra mitad fundamental de este dúo que ha contribuido a centrifugar la música española durante 11 años ya, "apostando por sus valores y dando por saco" a los cánones, como ha destacado su compañera.

Cual brisa fresca al caer la noche en este Sahara sobrevenido se han sentido los primeros compases de "Por la vereda", con la misma magia etérea que tienen en la grabación de "Origen" y que pronostican otro sendero prometedor por el que avanzar en el futuro de Fuel Fandango.

Hipnótico también el pasaje siguiente de Acosta a solas sobre el escenario combinando sonidos envolventes, enmarcado por una escenografía de barrotes de leds que amplifican los habituales y bellos diseños de luces del dúo y que sirven para capturar el momento en la retina tanto como en los oídos.

A ratos el cajón flamenco da respiro a las baterías, a ratos igual Nita despliega el abanico con elegancia inherente y calculada que se disloca en un frenesí telúrico ante temas que en directo cobran curso propio más allá de lo registrado en el disco.

"¡Qué manera de empezar la gira!", ha destacado Acosta justo antes de poner más "Salvaje" el espectáculo, en el turno ya de los grandes éxitos que poco antes había abierto "New Life" y en el que han entrado entre brincos y desfase mutitudinario "Toda la vida" o "Despertaré" para acabar literalmente con el vestido de Manjón hecho jirones.