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MasterChef Junior, en busca del mejor cocinero infantil

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MasterChef Junior, en busca del mejor cocinero infantil
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"Empecé con el Cola Cao, y después a batir huevos y eso", explica María García, de 11 años, mientras espera su turno para el casting del programa "MasterChef Junior", que concluye hoy en Madrid entre risas, tensión y la sorpresa de su responsables por el "alto nivel" culinario de los pequeños cocineros.

María, acompañada por su madre, María Eugenia, quien acostumbra a reñirla porque "se mete en la cocina y enciende el horno ella sola", es uno de los 3.000 niños que acudieron a la llamada de la versión infantil de "MasterChef", el programa revelación de la pasada temporada en su versión adulta, que emitió TVE.

En Madrid se han congregado un centenar de pequeños cocineros, en el casting más multitudinario tras los realizados en Bilbao, Barcelona, Valencia y Málaga, que ha confirmado la "sorpresa" de sus responsables ante el "nivel de cocina excelente" mostrado por los pequeños, explica Javier Carazo, subdirector del programa y encargado de las pruebas.

Entre los 16 concursantes de entre 8 y 12 años que intentarán emular a Juan Manuel, el ganador del "MasterChef" adulto, espera estar Pablo, de 10 años, que se afana en preparar un plato con huevo, el ingrediente obligado en Madrid, después de que el equipo del programa le haya curado un pequeño corte en el dedo, seguramente fruto de los nervios del momento.

"Nunca me había pasado, pero no es nada", explica el joven cocinero, que ha venido desde León para la prueba junto a su hermana Alba y su prima Cristina, ambas de 12 años.

Javier Carazo explica que, pese a contar en estos días con tanto niño metido entre fogones, no habido incidentes reseñables, ya que los aspirantes tuvieron que enviar un vídeo cocinando, en el que manejaran cuchillos y otros utensilios para comprobar que tenían experiencia.

"En el programa los niños siempre cocinan con placas de inducción que no queman, y en las grabaciones siempre hay presente un médico", aclara el responsable del programa.

Y añade que el propósito de "MasterChef Junior" es sobre todo "enseñar a los niños a comer bien, porque España hay productos frescos de una calidad excelente, para que se olviden de la bollería industrial y los alimentos precocinados".

A diferencia de María, autodidacta, Alba, que ha conjuntado su delantal y su gorro con el color rosa de sus "brackets dentales", reconoce que ellos reciben clases de una tía cocinera durante los fines de semana, mientras prepara una tosta con beicon, pimientos del padrón, huevo y tomates cherry rellenos de cebollino.

Es el caso de muchos niños que han acudido a las pruebas, con familias dedicadas a la restauración y que "están pelando gambas desde los 5 años sentados encima del arcón congelador", explica David Marsal, asesor culinario del programa, para quien, no obstante, no deja de ser sorprendente "que una niña de 8 años te haga unas patatas con chorizo a la riojana estupendas".

Marsal, que trabaja también con la versión de adultos, augura que en "MasterChef Junior" se verán momentos "más entretenidos, porque los niños son más agradecidos y le ponen más ganas".

El reto, añade Carazo, es contar con niños que cocinen bien, porque se enfrentarán a "retos de adultos"; de ahí que las cuatro entregas de que constará el programa no estén enfocadas solo a un público infantil.

"La experiencia que tenemos de versiones internacionales es que engancha a todo el mundo, porque los niños hacen cosas que parecen increíbles", apunta el subdirector del programa.

Los minicocineros se verán las caras con el mismo jurado que los mayores -los chef Jordi Cruz, Pepe Rodríguez y Samantha Vallejo-Nágera-, aunque el tono será en positivo, animándoles a mejorar.

El ganador del concurso, aún sin fecha de emisión, conseguirá 12.000 euros para invertir en sus estudios, un triunfo en el que la mayoría de aspirantes prefiere no pensar, como David San Martín, de 12 años, para quien "lo importante -dice- es estar aquí", porque, como coinciden en señalar los chavales, ampliar sus conocimientos entre fogones ha resultado una experiencia "muy divertida".

 

Manuel Carretero.