David Antón, el joven madrileño que apunta a estrella del ajedrez - MADRID ACTUAL

David Antón, el joven madrileño que apunta a estrella del ajedrez

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David Antón, el joven madrileño que apunta a estrella del ajedrez
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De promesa en ciernes a rotunda realidad: David Antón, madrileño de 21 años, es el chico de moda en el mundo del ajedrez gracias a una espectacular racha de resultados que, en apenas tres meses, le ha llevado a codearse con la élite de este deporte.

Tras quedar séptimo en el Mundial de partidas rápidas celebrado en diciembre en Doha (Catar), sumó un segundo puesto en el prestigioso torneo Treadwise de Gibraltar, logros que le han colocado en el puesto 65 de la clasificación mundial.

"Me ha sorprendido un poco", reconoce Antón en una entrevista, y explica que en el ajedrez "nunca sabes cuándo vas a pegar ese salto de calidad".

El joven enfoca con perspectiva sus hazañas recientes, admite que no va a "mantener este nivel" y se centra en "seguir progresando" y "subiendo mi Elo", el sistema de puntuación que rige la jerarquía del ajedrez.

Antón nació en Murcia y se mudó a Madrid a temprana edad, donde su padre, que "sabía mover las piezas y poco más", le enseñó el juego cuando el niño apenas contaba "cuatro o cinco años".

"Tuve la suerte de que en mi colegio, el San Viator, había clases de ajedrez", continúa, aunque no pensó en tomárselo realmente en serio hasta que ganó su primer campeonato nacional, en la categoría sub-14.

Durante su adolescencia comenzó a dedicar sus ratos libres a los escaques o a "leer libros de ajedrez" y, para cuando le llegó el momento de pasar a la universidad, tenía claro que convertir su 'hobby' en profesión "era lo que quería hacer".

Aún así, se matriculó en Matemáticas e intentó "compaginar las dos carreras", académica y deportiva, durante un año, lo que tardó en dejar los estudios para entregarse "a tiempo completo" al tablero.

La idea de dedicarse profesionalmente al ajedrez puede resultar chocante, pero fuera de España "está bastante bien visto" y mueve "más dinero de lo que la gente piensa", según cuenta Antón.

"Los cien primeros del mundo viven muy bien", asegura el madrileño, que cita patrocinadores, clases particulares y, sobre todo, los premios otorgados en los torneos como principales vías de financiación.

Que su jornal dependa de su rendimiento deportivo no le supone, por ahora, una presión añadida, y aclara: "Vivo en casa de mis padres y, de momento, nunca me ha interesado el dinero".

No obstante, este es uno de los múltiples factores que hacen de la asistencia psicológica un elemento "muy importante" en el ajedrez; el propio Antón cuenta con un "buen amigo psicólogo" con quien habla ocasionalmente.

Pero el gran "apoyo anímico" de este Gran Maestro, el español más joven de los que actualmente ostentan esta distinción, es su preparador, David Martínez, con quien entrena al menos "siete u ocho horas al día" para pulir su juego.

Preguntado por sus cualidades más destacadas como ajedrecista, el madrileño menciona su "capacidad de concentración" y su "eficiencia en el manejo del tiempo", atributos que explican su pericia en las partidas rápidas, limitadas a media hora por jugador.

Pese a la presencia de talentos como Antón, en España el ajedrez de élite es una disciplina minoritaria, y en su opinión "vendría bien" que se introdujera con mayor fuerza en los colegios como "asignatura opcional" y "sería útil" que se enseñasen sus posibles aplicaciones en "técnicas de estudio".

Otro aspecto que llama la atención en el ajedrez federado español es la enorme disparidad que se observa entre géneros, ya que según los últimos datos del Ministerio de Educación, cultura y Deporte, en 2015 había 22.702 licencias masculinas por sólo 2.206 femeninas.

"Por lo que yo sé, hasta los diez o doce años el número de niños y niñas es prácticamente igual", sostiene Antón, que piensa que "habría que estudiar" el motivo de estas cifras y que "potenciar el ajedrez femenino es necesario".

Puede que las nuevas generaciones encuentren un gancho en la referencia de un joven exitoso como Antón, que ya despunta entre los mejores del planeta mientras busca su techo. ¿El campeonato del mundo? "Intentaré llegar ahí, pero es prácticamente imposible", apostilla un madrileño que, en cualquier caso, ya está dejando huella.

 

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