Murray devuelve Wimbledon a las islas - MADRID ACTUAL

Murray devuelve Wimbledon a las islas

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Parecía ya un hecho imposible de repetir, uno de esos actos deportivos que van acumulando quebraderos de cabeza que se transforman en maleficios para los supersticiosos y en imposibilidades para los pesimistas. El torneo por excelencia del tenis, Wimbledon, el 'Grand Slam' más especial, llevaba 77 años sin tener un campeón de la isla. Muchos años para una cita deportiva tan especial, que había estado a punto de saborear el año pasado la victoria de un británico cuando Murray perdió la final contra Federer. Y es que el año pasado, el escocés también hizo historia al llegar a la final 76 años después de que un británico lo hiciera. Un año después culmina su ascenso en el torneo y rompe una maldición que se había alargado demasiado en la historia.

El último campeón local fue Fred Perry en 1936, el mítico jugador que se mantuvo durante cinco años en el número uno mundial y que, tras su retiro, fundó la famosa marca que lleva su nombre. Por aquella época todavía estaban por suceder terribles acontecimientos como la Segunda Guerra Mundial, por lo que el hecho histórico que ha logrado Murray se antoja más heroico si nos fijamos en la lejanía de su predecesor. Además, si tenemos en cuenta que este deporte de raqueta se inventó en Gran Bretaña, resulta de mayor gravedad que un deportista británico llevara más de siete décadas sin alzarse con el torneo.

A pesar del predecible y errático juego de Djokovic, Murray tuvo serios problemas para imponerse en cada juego, a pesar de que venciese por un contundente 3-0 (el resultado final dejó en el marcador un 6-4, 7-5 y 6-4). Pero el juego de ayer fue lo de menos ya que, con Murray como ganador, se abría un nuevo hueco en la historia del tenis británico.

A partir de ahora, no habrá que remontarse 77 años en la historia para encumbrar a un tenista británico campeón del torneo por excelencia. Murray cerró los puños, levantó los brazos al cielo, y gritó con la poca fuerza que le quedaba. La presión era demasiado grande y el premio final debe ser aún asimilado por este británico que ha entrado en la historia del tenis.

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