Madrid bulle entre feromonas con Maluma, el chico de oro del latineo global - MADRID ACTUAL

Madrid bulle entre feromonas con Maluma, el chico de oro del latineo global

Madrid bulle entre feromonas con Maluma, el chico de oro del latineo global
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No hay duda de que Maluma genera pasiones, negativas unas, las de quienes lo acusan de contribuir a la difusión del machismo, positivas otras, como las palpadas en un WiZink Center que, ante la demanda de entradas, amplió aforo hasta 13.500 personas derretidas por el nuevo chico de oro del latineo global.

De ello da muestras el hecho de que el colombiano haya sido capaz de retornar al antiguo Palacio de Deportes de Madrid apenas un año después de su primera gira por el país, un plazo insuficiente para cualquier otro artista, pero no para este joven que cada mes apuntala otro peldaño de un ascenso fulgurante.

Juan Luis Londoño reniega de la etiqueta de reguetonero, pero se alza como punta del iceberg de un universo musical hecho por y para una generación de adolescentes y veinteañeros que ha celebrado con entrega desde antes del concierto un sinfín de temas e intérpretes irreconocibles para los no iniciados en el género.

En el "urbano latino" han encontrado un manantial propio que, bebiendo del hip hop de arreglos elegantes del canadiense Drake, discurre entre caderas oscilantes, "cinturitas" y "pégates", en un mundo de "despacitos" y "malas mujeres" en el que Maluma reina.

Desde su debut en 2011 con varios sencillos de éxito en su Colombia natal, se ha hecho acreedor de nominaciones, distinciones varias y se postula como gran favorito a los Latin American Music Awards que se entregarán en octubre.

A la espera de su tercer disco de estudio, que cantará en inglés aunque sin abandonar sus raíces latinas, se ha presentado sin un álbum nuevo que promocionar desde "Pretty Boy, Dirty Boy" (2015), pero sí con un puñado más de "canciones del año" como "Chantaje" o "Cuatro Babys", que acumula medio billón de reproducciones en Youtube pese a la polémica sexista que la rodea.

No ha parecido importarle esta cuestión a un recinto repleto de chicas que han celebrado todos los clichés de género; tampoco a él, que defiende un repertorio que en su mayoría "incita a la superación personal" y un trabajo, en su opinión, basado en "interpretar" canciones de la misma manera que un actor asume todo tipo de roles.

Sobre la mesa y desde un punto de vista meramente musical, cabe achacarle la ramplonería de un "show" que empieza muy arriba, pero que se va volviendo demasiado obvio, discutible no solo en contenido, también en duración, apenas hora y media de auténtica música entre rellenos.

En la selección abundan los préstamos en los que ha colaborado, el "Vente pa'cá" de Ricky Martin, al que parece aspirar a relevar, el citado "Chantaje" con Shakira o "Desde esa noche" con Thalía para extender lo máximo posible el repertorio hasta unos exiguos 15 cortes en dos horas de "show".

Y aún así, lo suyo es un triunfo, sobre todo de baile y sudor. Envuelto en una chaqueta dorada y gafas de sol, irrumpe la estrella a la que todos (todos) quieren grabar con sus móviles en medio de un arranque de luces, proyecciones y sonido apabullante, pasado de volumen quizás, ambicioso también.

Suenan "Nadie sabe" y "Borro cassette". La potente batería recuerda entonces que, junto a la guitarra, este no es un producto empaquetado, un espectáculo puramente sintético como el de otros iconos pop construidos solo sobre arreglos pregrabados, que aquí la sangre discurre.

El rojo líquido del auditorio palpita y hierve de hecho cuando Maluma se deshace de sus lentes negras y con una sonrisa pícara de colmillos resplandecientes, prorrumpe: "¿Dónde está mi gente linda de Madrid y dónde están las señoritas 'Sin contrato'?".

El coqueteo es continuo y la exhibición gratuita, tan sabedor de su atractivo que las apelaciones al sector femenino resultan harto evidentes. "Soy un hombre muy romántico y estoy soltero", proclama entre emanaciones de feromonas.

Canta "Me llamas" y acentúa el raseo de su voz para hacerla más aterciopelada. El concierto respira entonces con él a solas prendido a la guitarra, primero con "La invitación", luego en formato de serenata ante una asistente elegida de entre el público a la que abraza y besa, tras desechar a una primera afortunada que tenía novio.

Superado este tramo, retorna la energía con "La temperatura", haces de fuego y seis bailarinas que lo escoltan durante todo el espectáculo, más esculturales que deslumbrantes en sus movimientos. En este punto, un sujetador sobrevuela el escenario.

El público sigue en danza cuando entona junto a su compatriota Felipe Peláez el reciente "Vivo pensando en ti", un tema de colores folclóricos prendido al recuerdo de "La bicicleta" de Carlos Vives, que suena justo después con escaso aporte vocal de Maluma.

Así llega la festiva "Carnaval", a cuyo término le han entregado un cuádruple disco de platino por su gran éxito "Felices los 4".

"En mi mente siempre estuvo la ilusión de venir a Europa y a España a presentar mis canciones; hoy me encuentro con este lleno espectacular, pero no pensé que fuese a ser después de solo 7 años", ha celebrado antes de recibir otra distinción por trabar casi un "sold out" tras otro en esta larga gira por el país que aún pasará por Murcia el viernes, Málaga el sábado y Sevilla el domingo.

El remate, enfundado en una camiseta de la selección española de fútbol, lo han puesto las citadas "Felices los 4" y "Cuatro Babys". Ni un signo de disidencia moral por su contenido. "Esto es solo el comienzo", ha prometido la joven estrella.

 

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