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30 años de la tragedia de los Almacenes Arias: el incendio que marcó a Madrid

30 años de la tragedia de los Almacenes Arias: el incendio que marcó a Madrid
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Madrid, 5 sep.- El Ayuntamiento de Madrid ha recordado hoy a los diez bomberos municipales que perdieron la vida hace 30 años en el incendio de los Almacenes Arias en pleno centro de la capital, una tragedia que provocó que Madrid se volcase en la mejora de sus cuerpos de emergencias.

Bomberos municipales, familiares y representantes de todos los grupos políticos han recordado hoy a los diez bomberos que fallecieron en 1987 en acto de servicio, cuando se desplomó el techo de los Almacenes Arias, situados en los números 29 y 31 de la calle Montera, con el incendio ya controlado.

Frente al edificio que ahora alberga los cines Acteón y como cada 5 de septiembre, un representante de cada uno de los 12 parques de bomberos de Madrid ha depositado un ramo de rosas rojas en recuerdo de los compañeros.

Entre los asistentes ha estado Emeterio García, ahora suboficial, que aquél "viernes cualquiera" contribuyó a extinguir ese incendio, como otros 88 bomberos de los 112 que había ese día trabajando en Madrid.

"A unos nos mandaban por Montera, a otros por el Carmen... Había un riesgo enorme de que el fuego se propagara por todo el centro", ha recordado este bombero en declaraciones a los periodistas antes de comenzar el acto.

Treinta años después, retiene en su memoria la imagen de sí mismo sentado en una antigua zapatería de la calle Montera, justo cuando venció el edificio con sus compañeros dentro: "Cuando yo iba a entrar se hundió todo; me quedé llorando como una damisela".

El incendio de los Almacenes Arias comenzó en la tercera planta del edificio poco antes de las ocho de la tarde del 4 de septiembre de 1987 y obligó a desalojar el inmueble y acordonar las zonas colindantes.

El entonces alcalde de Madrid, Juan Barranco, presenció las tareas de extinción del incendio, que parecía controlado dos horas después.

Sin embargo, sobre las 2.30 horas de la madrugada del día 5 las vigas cedieron y seis de las ocho plantas del edificio se desplomaron sobre los bomberos que participan en la extinción del fuego e intentaban asegurar la estructura del inmueble.

Fueron necesarios más de cuatro días (102 horas) para que los trabajos de desescombro permitieran rescatar el último de los cadáveres de los diez bomberos muertos.

"Cuando se sufre intentamos obviarlo, quitarlo de la palabra, pero vosotros habéis decidido que no queremos olvidar a esas 10 personas", ha loado hoy en el homenaje Javier Barbero, el concejal responsable de las Emergencias y la Seguridad de Madrid, que ha ensalzado cómo a través del "recuerdo" de los seres queridos se transmiten sus "valores".

"Los valores de la entrega, la solidaridad, y el estar al pie del cañón ante las dificultades que pueden producirse en esta ciudad", ha remarcado el delegado, que ha asistido al acto acompañado por la alcaldesa en funciones, Marta Higueras, y los ediles Inmaculada Sanz (PP), Ramón Silva (PSOE), y Ana María Domínguez (Cs).

Tras el siniestro, se abrieron diligencias judiciales y se procesó a José Pascual, jefe de Bomberos de Madrid, como presunto autor de un delito de imprudencia temeraria y profesional con resultado de diez muertos.

También los propietarios de los almacenes, los hermanos Isidro y Federico Arias, fueron procesados como presuntos autores de un delito de imprudencia temeraria con resultado de daños en las cosas.

Sin embargo, en 1990 familiares de los diez bomberos fallecidos alcanzaron un acuerdo con los hermanos Arias y el Ayuntamiento de Madrid para retirar los cargos, tras recibir las indemnizaciones que pedían.

El incendio en estos grandes almacenes supuso un antes y un después en la gestión de las emergencias de Madrid, hasta el punto de que el actual Samur nació de la idea que dos enfermeros y un médico tuvieron durante este incendio, cuando pensaron que "no había movilidad" para salir a atender a los heridos graves 'in situ'.

"Los poderes públicos se dieron cuenta de que había que poner más énfasis en los cuerpos de emergencia. Entraron más compañeros, se formó mejor a la gente, nos cambiaron equipamientos, se compraron vehículos...", ha relatado hoy a los periodistas el bombero Emeterio García, que cree que no puede haber "crisis" para quienes trabajan "protegiendo al pueblo".

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