Vallecas libra una batalla naval en favor de los refugiados - MADRID ACTUAL


Vallecas libra una batalla naval en favor de los refugiados

Vallecas libra una batalla naval en favor de los refugiados
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Miles de marineros, piratas, grumetes y vecinos de Vallecas se han armado de cubos y pistolas de juguete para abordar la situación de los refugiados y proclamarse como "puerto de acogida".

Tras la ola de calor que ha azotado la península durante los últimos días, miles de personas han copado las calles de este distrito en busca de algo de frescor y diversión.

Ya desde la línea 1 de metro se podía adivinar quiénes participarían en la batalla, al ir ataviados con pistolas de agua, ropa de baño y chanclas, y manifestar sus ganas de diversión.

"A unos 300 kilómetros del mar, mi barrio libra una batalla naval. Con cañones de cubos y barreños, en Vallecas regamos nuestros sueños", se ha coreado desde la salida de metro Puente de Vallecas, para predecir qué iba a suceder esta tarde.

En una nota informativa, la Cofradía Marinera de Vallecas -la asociación que surgió hace 17 años para dar visibilidad a esta celebración- ha indicado que este año Vallecas será "punto de acogida ¡Derecho del asilo ya!", para promover la convivencia "intercultural e intergeneracional".

El encargado de realizar el pregón ha sido Alhagie Yerro Gai, que llegó a España procedente de Gambia en el 2009 y que ha denunciado la situación de los Centros de Internamiento de Extranjeros ante el Parlamento Europeo.

"En nuestra Utopía, 'Vallekas' tiene puerto de mar y ese puerto de mar nunca será una barrera para las personas", ha recalcado la asociación en su comunicado.

Y así ha sido. Vallecas se ha convertido en un mar donde el agua ha sido el bien más preciado: desde la riqueza de los vecinos que tiraban agua desde sus balcones -resguardados de la batalla que se libraba bajo sus casas- a los piratas que necesitaban desesperadamente recargar sus pistolas de agua.

Se han formado círculos de personas con cubos de agua sobre sus cabezas que pedían a gritos a los vecinos que tirasen agua suficiente desde sus balcones para poder recargar munición.

Algunos han sido más precavidos, como el padre de Marcos, un niño que correteaba entre la muchedumbre. Para hacer feliz a su hijo, este hombre iba provisto con dos garrafas de agua de cinco litros, una en cada mano.

"Si él se lo pasa bien, yo me lo paso mejor", ha afirmado sonriente, y acto seguido ha caído sobre él un cubo de agua fría, con hielos incluidos, que ha sido correspondido con la defensa de su hijo a pistolazos de agua.

Las técnicas de mojado también ha sido de lo más variopintas: desde las personas que han acudido con fumigadores de más de cinco litros a pequeñas jeringuillas (sin agujas) o a botellas de agua compradas en alguna tienda de alimentación. Poco importaba la procedencia del "empapado", porque las risas y el buen rollo han sido el denominador de esta batalla naval.

Por supuesto, las batucadas no han podido faltar en el pasacalles para amenizar, aún más sin cabe, esta fiesta del agua donde la música se entremezclaba con gritos de "ay, qué fría", "tú, por qué estás tan seco" o "dame un poquito de agua".

Se sigue cantando "vaya, vaya, aquí no hay playa", pero a los vallecanos y los visitantes del barrio no les importa tanto si, una vez al año, tienen su batalla naval.

 

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