El Seprona mejorará sus mecanismos de prevención y vigilancia para evitar incendios - MADRID ACTUAL


El Seprona mejorará sus mecanismos de prevención y vigilancia para evitar incendios

El Seprona mejorará sus mecanismos de prevención y vigilancia para evitar incendios
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Investigación más cualificada, más vigilancia en las zonas sensibles y mejor prevención. Con estos objetivos el Seprona de la Guardia Civil afronta su lucha contra los incendios forestales en el época estival, un combate frente a las llamas en el que se involucrarán unos 4.500 agentes.

La campaña de verano del instituto armado contra los incendios comenzó el día 1 y se prolongará hasta finales de septiembre, con el deseo de que se reduzca sensiblemente el número de fuegos respecto al mismo cuatrimestre del pasado año, cuando los agentes tuvieron que actuar en 1.573.

De ellos, 441 fueron esclarecidos en sus causas y autor, lo que llevó a la detención de 28 personas, en tanto que otras 136 fueron investigadas (imputadas) gracias a las pesquisas de los agentes.

Pero el Seprona quiere dar este año un paso más y sacar la lupa del maletín del agente para impulsar aún más la investigación con el objetivo de no dejar cabos sueltos y que ningún incendio provocado -una cifra muy representativa lo es- quede impune, como han resaltado a Efe fuentes de esta unidad.

Así, y como novedad en esta campaña, el Seprona ha incorporado en su "enfrentamiento" al fuego a su grupo de elite, la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente (UCOMA), para investigar los incendios especiales, es decir, aquellos que presenten una dificultad añadida y que tendrán un denominador común: que sean intencionados.

Con todos los medios a su alcance, la UCOMA se centrará en los incendios provocados en espacios naturales, los que abarquen grandes extensiones, aquellos en los que haya víctimas o los que hayan requerido un desalojo, por citar algunos ejemplos en los que esta unidad se aplicará a fondo, aseguran las fuentes.

Y este nuevo paso se ha dado porque el Seprona, según subrayan, ha diseñado una respuesta integral desde el punto de vista policial, que abarcará desde la prevención hasta la investigación, pasando por la actuación cuando el incendio se materializa (desalojos, protección, seguridad de bienes y personas...).

Todo ello producto de una planificación que abarca todos los frentes posibles y que ha tenido en cuenta, entre otros, aspectos tan importantes como los horarios y momentos más "susceptibles" para el fuego.

Con todo ello se ha diseñado un dispositivo que permitirá a los agentes llegar cuanto antes a los focos y poder aportar así la mayor información posible. Objetivo: contribuir más y mejor al esclarecimiento del suceso.

Antes, la Guardia Civil ha hecho algunos de sus deberes, como ofrecer charlas en los colegios desde el convencimiento de que la reprimenda de un hijo a su padre por arrojar la colilla del cigarro por la ventanilla del coche produce el mismo efecto o mas que muchas campañas de concienciación.

En ese primer escenario de prevención, los agentes insistirán en la vigilancia directa del monte o de las actividades recreativas que, como las barbacoas, supongan un riesgo.

Para la campaña, la Guardia Civil cuenta con 4.500 agentes dedicados casi en exclusiva, de los que unos 2.000 pertenecen al Seprona y el resto a unidades de Seguridad Ciudadana y de la Agrupación de Reserva y Seguridad, sin olvidar que el resto del cuerpo también está implicado, explican las fuentes.

Una de las unidades que también se despliega es la de Caballería, sobre todo en zonas más susceptibles, como Galicia, aunque en esta campaña Zamora lo ha solicitado también.

Es precisamente el noroeste del país (Galicia, León y Zamora) la zona que concentra los mayores problemas en incendios forestales, donde se producen con más reiteración y donde son más intencionados, aunque los investigadores reconocen que se está reduciendo el número, pero a paso más lento que en el resto de España.

Por ello, la Guardia Civil refuerza en esa zona la vigilancia, incluso con otra de las novedades de este año: los helicópteros habilitados, tanto el aparato como sus tripulantes, para vuelos nocturnos.

No se atreven las fuentes del Seprona a augurar si este verano va a ser más o menos conflictivo que el pasado, pero lo que sí tienen claro es que la mayor concienciación de la sociedad está dibujando una curva descendente en los últimos años en el número de incendios que esperan sea imparable.

Fueron el incendio de Guadalajara de 2005, donde murieron once personas, y la ola de fuegos que al año siguiente arrasó Galicia, los puntos de inflexión para esa mayor sensibilidad, que, de todos modos, cuenta por desgracia con alguna excepción.

Contra esos fuegos provocados, muchos de ellos con un interés agrícola y ganadero, sigue luchando el Seprona, pendiente de los cambios en el patrón de conducta de los incendiarios para poder adelantarse a ellos.

 

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