Una muestra repasa el ensueño gráfico del premio nacional José María Sicilia - MADRID ACTUAL


Una muestra repasa el ensueño gráfico del premio nacional José María Sicilia

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Una muestra repasa el ensueño gráfico del premio nacional José María Sicilia
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Evento  La locura del ver
Lugar  Calcografía Nacional de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
Dirección  Calle de Alcalá, 13
Fecha de inicio  27-12-2016
Fecha final  05-02-2017
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La Calcografía Nacional de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando rinde homenaje a José María Sicilia con la muestra "La locura del ver", que traslada al espectador al ensueño inmaterial de "Las mil y una noches" bajo el prisma de las inquietudes del premio nacional de Arte Gráfico 2015.

En palabras de este artista de talla internacional, que hoy ha presentado a los medios la retrospectiva, "cada uno de nosotros contiene una noche y esta contiene otras noches. Cada una de nuestras noches es una sucesión de imágenes encerradas en otras imágenes. Nuestro mundo es una red infinita de noches o de imágenes puestas en relación".

La obra de José María Sicilia (Madrid, 1954), tal y como reconoció el fallo del galardón que lo ha hecho protagonista de esta exposición, se ha caracterizado siempre por su extrema sensibilidad a las fronteras entre lo físico y lo espiritual, entre el espacio natural y el mental.

"La locura de ver", que abre sus puertas desde mañana viernes hasta el próximo 5 de febrero con la colaboración del Museo de la Moneda, exhibe los cinco volúmenes que Sicilia realizó a partir de una edición francesa de "Las mil y una noches" de finales del siglo XIX de Joseph-Chales Mardrus, una traducción que, según el artista, ya introducía "un punto de locura".

Iniciado en 1996 junto a Michael Woolworth y desarrollado "por impulsos", se trata de un proyecto de largo recorrido (entre cada libro, ha señalado su autor, transcurrieron entre 5 y 6 años), lo que permite atisbar sus preocupaciones y búsquedas formales en cada periodo de su carrera, incluidas las "crisis de confianza".

El amarillo, "en representación del rencor", pero sobre todo el rojo "de la sangre y la violencia" que abre el relato original juegan un importante papel en los acabados de Sicilia, por ejemplo en las flores elaboradas como monotipos (tipo de impresión única, sin que se produzcan más ejemplares iguales).

A lo largo de la exposición pueden apreciarse muy diversas técnicas de trabajo, incluidos bordados que imitan el comportamiento de la luz al atravesar diferentes cuerpos sólidos, "como los hilos que van saliendo de una historia principal", ha explicado Sicilia.

Persuadido de que la realidad no es más que una ilusión óptica a partir del estudio del "patrón de Moiré" (interferencia que simula el movimiento al superponer dos rejillas), "La locura de ver" presenta tres recientísimas estampas de la serie del mismo nombre, que son traducciones informáticas del experimento de Thomas Young en el origen de la física cuántica.

Una de las piezas más singulares de la muestra es la que sirve de acceso a la misma, "Return to us" (2016), un kimono prendido del techo que ejerce como rito de paso o "umbral entre dos mundos, el de fuera y el de dentro, o dos abismos, como son el pasado y el futuro, entre medias del cual existe un presente que enseguida vuelve a ser pasado".

En la superficie de la seda y el raso de este velo, Sicilia ha querido representar visualmente las manifestaciones sonoras y luminosas del instante en el que se produjo el tsunami que devastó la costa de Tohoku y dejó la huella radioactiva de Fukushima en 2011.

Allí viajó nada más conocer el suceso y pasó varios meses durante los últimos años para conversar con damnificados del accidente, que es el objeto de atención primordial de esta obra, en cuanto que accidente ("lo que sucede", en latín; "lo que se vive", según Sicilia) es la encarnación más intensa del presente.

Durante la presentación de la muestra, Juan Bordes, académico delegado de Calcografía Nacional, ha anunciado el nombre del sucesor de Sicilia como ganador de la XX edición del Premio Nacional de Arte Gráfico, que ha recaído en Gustavo Torner (Cuenca, 1925) por la "importancia excepcional al dibujo y a la expresión gráfica" en su obra.

También se le ha reconocido una temprana utilización de la fotografía y "nuevas y profundas experiencias" en las técnicas gráficas, así como una "definitiva aportación a la consideración de la naturaleza y su representación abstracta como síntesis de la búsqueda del conocimiento a través del arte".

 

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