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Shakespeare convoca a tres apellidos con pedigrí

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Shakespeare convoca a tres apellidos con pedigrí
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Evento  La comedia de los enredos
Lugar  Naves del Español-Matadero
Dirección  Paseo de la Chopera, 14
Fecha de inicio  29-09-2016
Fecha final  16-10-2016
Horario  Sábado a las 20.30 h. y domingos a las 19.30 h
Precio desde  Desde 15 €
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Son hijos "de", una circunstancia que a los tres les enorgullece, y sus apellidos, muy conocidos, con pedigrí literario o teatral, ni son una carga ni les paralizan.

Es más, si les obligan a algo es a hacer las cosas bien.

Se apellidan Pérez-Reverte, Carlota, hija del académico, periodista y escritor Arturo Pérez-Reverte; Paso, Antonia, hija del dramaturgo y actor Alfonso Paso, y por lo tanto miembro de una prestigiosa saga teatral; y Ortega Muñoz, Julián, vástago de dos reconocidos profesionales de la escena, el director José Antonio Ortega y la actriz Gloria Muñoz.

La casualidad ha reunido a los tres a la sombra de Shakespeare, ya que forman parte del equipo artístico que, dirigido por Alberto Castrillo-Ferrer, ha puesto en pie, en las Naves del Español-Matadero, "La comedia de los enredos".

Para Carlota Pérez-Reverte, autora de la versión de este "divertimento" traducido habitualmente como "La comedia de los errores" o "La comedia de las equivocaciones", es su segunda aventura teatral, mundo al que llegó "casi por casualidad", por "una feliz coincidencia", reconoce en una entrevista con EFE.

Fiel ejemplo de su padre, a Carlota Pérez-Reverte le ha gustado escribir desde que era niña. Ahora tiene 33 años. "Siempre he escrito, por gusto y como historiadora, para mí y para la gente que quiero", sus padres, su novio, sus amigos...

Y sus padres fueron precisamente los primeros en leer "Perdona si te mato, amor", que ella les regaló unas Navidades, una obra de teatro que, tras algún que otro retoque, para transformar lo que era un texto leído en uno que pudiera ser representado, se estrenó a comienzos de 2015 en El Matadero.

"Fue todo bastante onírico", recuerda quien reconoce tener "el corazón dividido" entre ese descubrimiento "maravilloso" y más reciente, que es el teatro, y sus otras dos grandes pasiones: la historia y la arqueología. "Intentaré compatibilizarlo", pues lo suyo con el teatro es puro enamoramiento.

Carlota vive su primer apellido "con bastante naturalidad", consciente también de que "por ser hija de, es posible que algunas personas presten más atención a lo que hago. Es normal, incluso que algunos tengan (hacia ella) un poquito de mala leche. En realidad, no es una cosa que me preocupe".

"Claro, claro que le enseño mis escritos (a su padre), y que le pido opinión", continúa. Pero también se los da a leer a su madre, a su novio y a algún que otro amigo. "Los leen las personas inteligentes que hay en mi vida", afirma Carlota Pérez-Rreverte.

Ella lo tiene claro: "Tengo el privilegio de tener en casa a un escritor, a un académico, que además es mi padre. ¡Cómo no voy a contar con su opinión, con su criterio!".

Opiniones de padre y escritor que son "sinceras". "Él es como es, y es así como yo le quiero. Cuando pides opinión a la gente quieres que sea sincera, que no te mienta. Y él es muy sincero. Me ayuda mucho con ello".

Antonia Paso, actriz, era todavía muy pequeña cuando su padre, Alfonso Paso, uno de los dramaturgos más taquilleros en la España del franquismo, falleció a finales de la década de los 70 del siglo pasado. Pero aunque le trató poco, se siente muy orgullosa de llevar su apellido, de honda tradición teatral.

"En casa siempre se vivió el teatro con intensidad, estuvo muy presente en nuestras vidas", recuerda Antonia Paso, cuya madre, Manuela Rodríguez, también se dedicó al teatro, como actriz.

Cuando a los 15 años le dijo que quería ser actriz "no le di un disgusto, pero casi", destaca quien reconoce que hoy en día vivir del teatro "es muy difícil", como confirma un reciente estudio de AISGE, según el cual tan solo el 8 % de los actores españoles puede vivir dignamente de su trabajo. "Sí, es un momento muy difícil", recalca.

Antonia Paso guarda de su padre un muy buen recuerdo. "Fue un hombre muy inteligente, muy ocurrente, simpático,..., al margen de las opiniones sobre sus ideas políticas, para mí fue un gran padre", afirma la actriz, para quien su apellido "obliga, pero no me paraliza".

"Más que mis apellidos, me han ayudado ellos, mi padre y mi madre", comenta, en conversación con Efe, el actor Julián Ortega Muñoz. "Me han ayudado mucho, todo lo que han podido, y, por supuesto, he aprendido muchísimo de ellos, como personas y como profesionales del teatro".

A pesar de vivir siempre en casa el ambiente teatral, no fue hasta los 18 años cuando Julián Ortega decidió dedicarse a la actuación. "Quería haber hecho cine, estar detrás de la cámara, me gustaba mucho, pero finalmente tiré por este otro camino".

"Supongo que para ellos (sus padres) fue una alegría que quisiera seguir sus paso. Siempre me han apoyado, pero desde el realismo, haciéndome ver que no iba a ser fácil. No lo es. La cosa está bastante cruda".

A él no le ha ido mal, no ha parado de trabajar, en teatro, en cine y televisión, y estos días se muestra especialmente contento, pues la compañía catalana Els Joglars le ha escogido para trabajar en su próximo espectáculo.

A Julián sus apellidos le hacen ser, si cabe, "más exigente" consigo mismo y en su trabajo. De su madre, Gloria Muñoz, admira la facilidad que tiene para componer, "para entender los personajes que interpreta", y de su padre, José Antonio Ortega, "el punto ideológico que pone en el teatro que hace", algo que cree ha heredado de él.

 

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