Otoño de reencuentros, reafirmaciones y decepciones en el adiós de Taurodelta - MADRID ACTUAL

Otoño de reencuentros, reafirmaciones y decepciones en el adiós de Taurodelta

Otoño de reencuentros, reafirmaciones y decepciones en el adiós de Taurodelta
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Madrid, 3 oct.- La Feria de Otoño en Las Ventas ha ofrecido al aficionado cuatro tardes en las que lo más destacado han sido las reafirmaciones de tres toreros en alza como Curro Díaz, José Garrido y Román, que cortó la única oreja del seria, y el reencuentro de la mejor versión del Cid con los toros de Adolfo Martín.

Un ciclo gris, marcado también por la falta de toros propicios y que supone el adiós de la empresa Taurodelta al frente de la plaza de Madrid, reemplazada el próximo año por Simón Casas y Nautalia Viajes.

El único torero en "tocar pelo" ha sido el valenciano Román, que ha confirmado que el triunfo que cosechó también el pasado 15 de agosto en esta misma plaza no fue fruto de la casualidad, sino, más bien, de un proceso de madurez, de ir ordenando un concepto cimentado en un valor sin concesiones y la entrega más absoluta.

Román arrancó una oreja de ley a un toro de Fuente Ymbro, en una corrida en la que Eugenio de Mora volvió a calar en el aficionado con varias pinceladas de su toreo clásico, aunque lo más preocupante fue la vulgar imagen ofrecida por Juan del Álamo, que no estuvo a la altura del toro más apto de la corrida del ganadero Ricardo Gallardo.

Los momentos más emocionantes del series corrieron a cargo de Curro Díaz y José Garrido, dos toreros que se batieron en un mano a mano con una mansa y hasta peligrosa corrida del Puerto de San Lorenzo, con la que, pese a no alcanzar el triunfo, ofrecieron una importante dimensión de capacidad y firmeza, aunque ello les costara a ambos tener que pasar a la enfermería.

Garrido con una cornada de 10 centímetros en el glúteo izquierdo y Díaz con golpes y traumatismos por todo el cuerpo, percances que sufrieron fruto de tanta entrega demostrada por en el albero capitalino ante los seis marrajos fuera de tipo que envió a Madrid el ganadero salmantino Lorenzo Fraile.

Y en la última corrida de la feria, de la víspera de Adolfo Martín, se vivió otro momento de lo más emotivo: el reencuentro de Manuel Jesús "El Cid" con Madrid, plaza clave en su carrera, su feudo por antonomasia, y en la que volvió a dejar constancia su notable recuperación de cara a poder volver a contar en los carteles de relumbrón de las ferias de la próxima temporada.

El Cid no cortó orejas porque sus dos toros de Adolfo Martín se agotaron antes de la cuenta, pero, así y todo, el de Salteras ofreció una imagen de serenidad y seguridad en sí mismo, de mucho temple y verdad, lo que le valió para lograr muletazos que, por momentos, hicieron recordar a aquel torero grande de aquellos maravillosos años de 2005, 2006 y 2007.

La corrida de Adolfo dejó un muy buen toro, el que abrió plaza, con el que, sin embargo, se vio a un Rafaelillo desdibujado y perdido, empeñado en hacerlo todo al revés, demasiado encimista y acortando el viaje del cárdeno, cuando lo que pedía el animal era todo lo contrario, es decir, sitio, pulso y mando para llevarlo embebido en las telas, algo que nunca logró el murciano.

Morenito de Aranda, sin toros propicios para un mínimo de lucimiento, pasó de puntillas por Madrid.

La novillada de Joselito que abrió la feria el pasado jueves tampoco sirvió para el triunfo, y con ella se pudo ver a tres de los más novilleros más punteros de la actualidad (el venezolano Pablo Vanegas y los sevillanos Pablo Aguado y Rafael Serna) más que dignos para solventar la papeleta de manera airosa.

Así queda resumida la Feria de Otoño de 2016, el último ciclo de la empresa Taurodelta, que a final de temporada deberá hacer las maletas para dejar paso a un nuevo proyecto que ya ha suscitado la ilusión entre la afición venteña, que, a tenor de la pobreza en cuanto al nivel de espectáculos taurinos en los últimos años, anhela un cambio de rumbo en los designios de la primera plaza del mundo.


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