Costa Brava: comienzo de una bonita historia - MADRID ACTUAL

Costa Brava: comienzo de una bonita historia

Costa Brava: comienzo de una bonita historia
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El panorama musical actual se encuentra muy convulso. No voy a entrar en el papel del representante español enviado a Eurovisión, que no consigue más que el aplauso del público allí presente. Me refiero a un fenómeno emergente que desde hace no muchos años está dominado principalmente por los, tan de moda, DJ's. Personas que con mayor o menor acierto hacen que la música de baile mueva a millones de personas al mismo ritmo a lo largo del mundo.

Estos mezcladores profesionales y productores de música están revolucionando el concepto de la fiesta por antonomasia. Personajes como David Guetta, capaz de cobrar por una sesión de baile comercial casi 60.000 euros la hora, Carl Cox, insigne abanderado del tecno-house, cuya ficha por pinchar roza en determinadas salas la friolera de 40.000 euros, o el incombustible Óscar Mulero. Con su tecno radical, entre otros artistas, hacen que los festivales de música sean verdaderos momentos únicos en las vidas de miles de amantes de la electrónica en general. Esta moda que para nada es pasajera, dada la cantidad de años que lleva en el TOP, hace posible el desplazamiento de millones de personas a lo largo y ancho del Planeta con un motivo principal. Disfrutar y vivir la experiencia que los diferentes festivales ofrecen.

Con esta "marea", las salas de fiesta han pasado a primerísimo primer plano, donde dicho emplazamiento es sinónimo en algunos casos de una experiencia inolvidable.

En el territorio nacional tenemos la suerte de contar con emplazamientos ideales que provocan la envidia y a su vez admiración de míticos emplazamientos en el extranjero. Si queremos poner nombre y apellido a esta actual tendencia, sin duda tenemos que hacer referencia a Ricardo Urgell, dueño y fundador del emporio de discotecas Pachá. Hay un Pacha en casi todos los países cuya premisa es la exclusividad y calidad de sus salas. Este empresario supo ver el filón que supone este tipo de salas hace ya muchos años. Su primera discoteca y modelo a seguir del resto fue Pachá Sitges, que en 1967 cobró vida para satisfacer los placeres de los más exigentes clientes de la Costa Brava. Podría decirse que Urgell puso la Costa Brava en el mapa con su discoteca fetiche.

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