Apéndice importante para Bautista en tarde de agua y poca gente en Las Ventas - MADRID ACTUAL

Apéndice importante para Bautista en tarde de agua y poca gente en Las Ventas

Apéndice importante para Bautista en tarde de agua y poca gente en Las Ventas
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Madrid, 8 may.- El francés Juan Bautista cortó hoy la primera oreja de entre los toreros de a pie de la Feria de San Isidro 2016, y eso que la tarde, marcada por la lluvia y por el poco público en los tendidos, estuvo a punto de suspenderse.

FICHA DEL FESTEJO.- toros de Montealto, bien presentados, aún con ciertas desigualdades de hechuras, y de juego también variado. Destacó el noble, pronto y enclasado primero; el segundo fue un manso con movilidad; apagado y sin fuerzas, el tercero; y brutos, reservones y complicados, cuarto, quinto y sexto.

Juan Bautista: estocada arriba en la suerte de recibir (oreja); y dos pinchazos y casi entera perpendicular y caída (silencio).

Jesús Martínez "Morenito de Aranda": estocada ligeramente perpendicular y atravesada, y estocada baja con derrame (gran ovación tras dos avisos); y pinchazo, otro hondo y descabello (ovación).

José Manuel Mas: estocada trasera y tres descabellos (silencio); y nueve pinchazos, media atravesada, cuatro descabellos y suena el tercer aviso (silencio tras tres avisos).

Incidencias: El festejo comenzó con 30 minutos de retraso para que los operarios de la plaza terminaran de acondicionar el ruedo, embarrado por las incesantes lluvias caídas durante todo el día en Madrid.

La plaza registró algo más de media entrada en tarde gris y fría.

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BAUTISTA RESURGE DE ENTRE EL BARRO

No pintaba bien la tarde antes de arrancar la tercera de San Isidro. Amaneció en Madrid con el cielo descargando agua a mares, y no cesó de llover hasta bien entrada la tarde. El ruedo, un barrizal. Todo parecía indicar que la tarde iba a ir para atrás. Se mascaba la suspensión. Pero los toreros, conscientes de lo mucho que se jugaban hoy, decidieron tirar para adelante.

La gente, en cambio, no respondió igual en la taquilla, registrándose una de las peores entradas de la historia de San Isidro, con solo medio aforo de la plaza cubierto, quizás algo más, un éxito en cualquier festejo estival o fuera de abono, pero en Madrid, por su Feria de mayo, es todo un fracaso aunque estuviese condicionado por la desapacible meteorología de hoy en la capital de España.

Y, lo que son las cosas, los que desecharon esta corrida en el proceso de renovación, o los que directamente se quedaron en casa para no mojarse, a buen seguro se estarán arrepintiendo, ya que, lo que de primeras parecía uno de los carteles más flojos de la feria, al final se convirtió en un espectáculo con momentos de notable interés.

El primero no tardó en llegar. Fue el toro que abrió plaza, Venturoso II, un buen ejemplar de Montealto, muy noble, con prontitud y fijeza en sus enclasadas y suavonas embestidas. Y con él se vio a un importante Juan Bautista.

Muy sereno y centrado, el francés hizo las delicias del respetable con un toreo que aunó elegancia, temple, desmayo y gusto. Faltó, quizás, algo más de continuidad, de rotundidad en las series y también un punto mayor de ajuste para que la faena hubiera reventado de verdad, pues el toro fue de lío gordo.

Agarró una gran estocada Bautista en la suerte de recibir y, aunque tardó en doblar el animal, le premiaron con una oreja, justo reconocimiento a una bella e interesante labor.

A buen seguro habrá quien diga que tuvo que estar mejor el francés, que el toro era de dos orejas y no de una oreja, pero el caso es que Bautista gustó mucho y, lo que es más importante, convenció en Madrid.

El otro momento relevante de la función vino a continuación, en el segundo toro, primero del lote de Morenito de Aranda, que recibió al astado de hinojos en la puerta de chiqueros para recetar, a continuación, un manojo de arrebujadas verónicas.

El toro, mansurrón y sin clase, sin embargo, transmitió por su movilidad, y Morenito llevó a cabo una faena con dos partes bien diferenciadas. Una primera marcada por la cadencia, la despaciosidad y el relajo, hasta que en un momento al natural el torero salió por los aires.

A partir de ahí apareció la raza y el amor propio del de Aranda de Duero, totalmente entregado con el toro, de ahí la gran ovación final.

Ni Bautista ni Morenito pudieron hacer prácticamente nada frente a los reservones y complicados cuarto y quinto, y menos aún José Manuel Mas, que, con el peor lote en conjunto, se le notó también el poco rodaje, tanto que acabó escuchando los tres avisos en el sexto.

Una falta de responsabilidad de la empresa poner a un chico que en las últimas temporadas cuenta el número de paseíllos con los dedos de una mano lo que ha derivado su nueva oportunidad en "echarlo a los leones".


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