"Brundibár", la ópera que hizo felices a los niños en el campo nazi de Terezín - MADRID ACTUAL

"Brundibár", la ópera que hizo felices a los niños en el campo nazi de Terezín

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"Brundibár", la ópera que hizo felices a los niños en el campo nazi de Terezín
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Comer helados, comprar pan o ir al colegio. Esa era la felicidad para los niños que cantaban en el campo de concentración nazi en Terezin (Checoslovaquia) "Brundibár", una ópera que les ayudó a alejarse del horror y que ahora se representa en el Teatro Real con una de aquellas pequeñas entre el público.

La checa Dagmar Lieblová (Zivotopis) tiene ahora 87 años, algunos problemas en la garganta que le impiden cantar como le gustaría y la vitalidad que le permite estar en España para presentar la nueva producción que ha hecho el Real de esa ópera infantil, compuesta por Hans Krása.

"Era como el cuento de hadas de tener una vida normal", explica a Efe Lieblová, que recuerda en una entrevista cómo los ensayos y las representaciones de la ópera, que se estrenará en el Real el día 9, eran una manera de "ser feliz".

Los pequeños, de entre 6 y 14 años, terminaban de "trabajar" en las tareas que los nazis les asignaban en el campo de concentración y en su barracón cantaban con "alegría y entusiasmo" esa ópera, que llegó a su conocimiento a través de la chica de la que estaban a cargo.

Su cuidadora sabía que ella y el resto de niños cantaban todas las noches al volver de trabajar y por ello escogió a unos cuantos para ponerlos en contacto con el autor de la obra, que también estaba en el campo de concentración.

Los ensayos de la pieza, que tiene libreto de Adolf Hoffmeister, empezaron a principios de 1943 y fueron un "acontecimiento" para todos los participantes, recuerda Lieblová.

"Cuando la gente se empezó a reunir para hacer representaciones o cantar lo hacían en secreto. Pero más tarde estos encuentros comenzaron a hacerse público e incluso fueron apoyados por el movimiento porque aportaba buena imagen", rememora.

La última representación en Terezín de "Brundibár", que llegaron a interpretar unas 55 veces, tuvo lugar en 1944 antes de que los niños y el director de la ópera fueran enviados al campo de concentración en Polonia de Auschwitz, donde nunca la cantaron.

La checa tiene "muchas ganas" de asistir a los ensayos y a la presentación de esta producción del Real, que firma Susana López e interpretarán el Coro y solistas de los Pequeños Cantores de la ORCAM y la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid, dirigidos por Jordi Francés.

Lieblová se queja de que el "sentimiento de felicidad" con el que ella y sus compañeros interpretaban la ópera en ocasiones "no se transmite bien" generalmente, porque los directores de escena, "en su intento por hacer algo diferente", tienden a interpretar la pieza de manera "trágica".

En ese sentido recuerda una producción que vio en Viena en 2014 en la que se representó a los niños como si fueran "prisioneros": "fue una ópera muy conmovedora pero no se ajustaba a la pieza" que ellos solían hacer, asegura.

"'Brundibár' es una ópera con mucha historia que debería interpretarse de la misma manera que los niños de Terezín lo hacíamos", reivindica.

Lieblová, que está en Madrid gracias a la colaboración del centro checo de Madrid, recordará en dos charlas todo lo que supuso para aquellos niños reclusos participar en la obra.

 

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