Madrid, inspiración para el grafitero Inkie - MADRID ACTUAL

Madrid, inspiración para el grafitero Inkie

Archivado en:
Madrid, inspiración para el grafitero Inkie
Compartir en whatsapp

Inkie, calificado por la policía como el rey de la mafia del grafiti de Bristol de los años 80 y 'mano derecha' de Bansky, se lleva la arquitectura de Madrid "como parte recurrente" de sus grafitis, tras una visita a la ciudad para fusionar en un mural sus recurrentes mujeres con el horizonte madrileño.

Así lo ha revelado en una entrevista, con motivo de su visita, invitado por un local de la capital (Arts Club), donde ha dibujado una mujer de larga cabellera frente al horizonte de la ciudad, salpicado con unas flores blancas, en una composición que resume a la perfección su obra, repleta de féminas con cabellos largos, sinuosos y llenos de colorido.

El dibujante británico ha explicado que la inspiración de sus obras es "la arquitectura, las casas, los árboles...". "Todo lo que veo en mis viajes", por lo que los edificios de Madrid -tras esta visita- serán "parte recurrente" de sus "siguientes grafitis", señala.

De momento, en la capital ya ha quedado plasmada una de sus obras con su peculiar estilo figurativo que se aproxima al "anime".

El trabajo, casi acabado, comenzó ayer, con el trazo a mano alzada, un leve boceto con un aerosol amarillo, que se llenó en pocas horas con formas y colores.

Tom Bingle, más conocido por el pseudónimo con el que firma sus obras callejeras, Inkie, es uno de los artistas de arte urbano más prolíficos de la historia del Reino Unido y ha pintado codo con codo junto a grafiteros como Bansky, Nick Walker o 3D; salpicando con su trabajo las calles y locales de ciudades en todo el mundo, a las que ahora se suma Madrid.

La revista Rolling Stone lo consideraba en los años ochenta el rey del grafiti británico y la "British Transport Police", encargada de la seguridad ferroviaria, "el rey de la escena de Bristol". Con catorce años empezó a salir a las calles de su ciudad natal, con un "spray" en la mano; y a los dieciocho ya era el "jefe de la mafia" de graffiteros.

Así lo identificó la policía, que lo arrestó junto con 72 compañeros en la Operación Anderson, la mayor redada antigrafiti emprendida en el Reino Unido, en el año 1989.

"Éramos muy jóvenes y en esa época no había Internet ni cámaras de seguridad, podías pintar en cualquier lado", rememora el artista, que reconoce que la operación policial consiguió "parar el movimiento durante un tiempo", pero la pintura callejera regresó "con más fuerza que nunca".

Un artista de la calle "nunca la abandona", y aunque Inkie tiene un estudio en Londres, sigue "pintando mucho en las calles", si bien en su país se limita casi siempre "a hacerlo legalmente", confiesa.

"La gente me llama para que decore sus casas y sus locales", explica el artista que, a parte de vender lienzos y pintar murales, ha trabajado para una compañía de videojuegos.

El grafitero no tiene duda de que el "street art" está mas vivo que nunca, "tanto el legal como el ilegal": "Solo hay que ver ciudades como Londres, existen lugares donde sí se puede pintar, pero todas las calles están repletas de dibujos, como lo estaban en la Barcelona de hace diez años".

Al contrario que muchos de sus compañeros de aerosoles, como el conocido Bansky, Inkie no plasma una visión crítica de la sociedad en sus obras: "A mis compañeros y amigos los ayudo en sus 'cruzadas' cuando puedo, pero no hay política en mi arte, sólo belleza".

 

Anuncios Google