Paciencia Melgar, galardonada con el Premio Mundo Negro a la Fraternidad - MADRID ACTUAL


Paciencia Melgar, galardonada con el Premio Mundo Negro a la Fraternidad

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Paciencia Melgar, galardonada con el Premio Mundo Negro a la Fraternidad
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La religiosa Paciencia Melgar, que superó el virus del ébola en Monrovia (Liberia) y después se trasladó a Madrid a petición de las autoridades sanitarias españolas, ha recibido esta tarde el Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2014 por su trabajo sanitario y solidario realizado en África.

Durante su intervención, antes de recibir el premio que otorga cada año la revista colombiana, la hermana Paciencia ha hecho un relato emocionado de los dramáticos momentos que vivió en el hospital San José, desde que el ébola se cebó también con los religiosos y religiosas que asistían a los enfermos.

La religiosa era compañera del sacerdote Miguel Pajares, quien fue repatriado desde Liberia junto a la hermana Juliana Bonoha, al contraer la enfermedad.

Paciencia, al no tener pasaporte español, no fue trasladada a España y tuvo que quedarse allí, donde superó el virus mientras fallecían muchos de sus compañeros.

La hermana ha dicho que se enteró de que había llegado un avión español y que había trasladado al sacerdote y la religiosa Juliana un día después de que despegará y que ella estaba ese día "en la cama y sin fuerza".

También ha comentado que les llegaron a decir que iban a recogerles un avión del Vaticano, pero que "tampoco llegó".

Pero ella finalmente consiguió superar el ébola y cuando lo hizo no dudo un momento cuando le pidieron que viniese a España para utilizar su sangre inmunizada para tratar al padre Manuel García Viejo y a la auxiliar de enfermería Teresa Romero.

A García Viejo no se la pudo prestar porque llegó a España el mismo día que murió y por ello se ha preguntado hoy por qué la llamaron "tan tarde".

A Teresa Romero, que venció la enfermedad, sí lo hizo, y de momento no ha tenido contacto con ella porque, según ha dicho en declaraciones a los periodistas, "no hemos tenido oportunidad". "Me gustaría que nos encontráramos, pero sin medios de comunicación", ha precisado.

La religiosa se ha mostrado agradecida por este premio y por los gestos de cariño de la sociedad española, además de por haber recibido la nacionalidad

"Yo no guardo rencor. Yo no tengo nada que perdonar. Estoy agradecida por la nacionalidad y porque Dios me ha devuelto la vida. Hay que actuar con humanidad, y donde hay problemas hay que salir al encuentro. No importa de quien es. Todos somos hermanos", ha concluido.

No obstante, la hermana ha lamentado que el mundo europeo y el americano "hayan dejado tanto tiempo para mover el dedo" frente a la enfermedad.

"¿Por qué -se ha preguntado- desde aquellos años no se ha movido para encontrar vacuna y medicación para acabar con esta enfermedad mortal? ¿Por qué se está moviendo ahora? Porque ha viajado a Europa y a América. El ébola no es problema solo de África, es del mundo entero. No tenemos que esperar. Cuando el vecino sufre, tengo que solidarizarme con él".

 

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