Adiós a Miguel Pajares con el deseo de que no se olvide su lección de vida - MADRID ACTUAL

Adiós a Miguel Pajares con el deseo de que no se olvide su lección de vida

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Adiós a Miguel Pajares con el deseo de que no se olvide su lección de vida
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Familiares, amigos, miembros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y diversas autoridades han dado hoy en un funeral su último adiós al misionero Miguel Pajares, fallecido ayer a causa del ébola, y han destacado su valiente entrega hacia los necesitados, abogando para que esa lección de vida no se olvide.

"Su lección de vida no la queremos olvidar", ha destacado durante su homilía en la capilla del Hospital San Rafael de Madrid el arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez Plaza, quien ha asegurado que el religioso "no tuvo miedo, como tantos misioneros", porque "aman" y "esa es la clave" de su labor.

Rodríguez, que ha estado acompañado en la ceremonia por una treintena de sacerdotes -entre ellos el secretario general de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo; el superior general de la Orden, Jesús Etayo, y el presidente de Mensajeros por la Paz, el padre Ángel-, ha hablado de la "injusticia del ébola" para pedir que no se "achaque a Dios".

Además, ha instado a que este tema no sea "un boom" en los medios de comunicación que luego pase y ha pedido a las autoridades que sean "valientes".

"La razón no está en quien tiene miedo, no invierten y no quieren cambiar la situación", según el arzobispo, que se ha preguntado cómo es posible que en una parte del mundo se pueden afrontar situaciones como esta alerta sanitaria y en otras no se haga nada.

Por ello, ha recalcado que "hace falta invertir" en los países necesitados, y ha apuntado que Miguel y sus compañeros nos dicen que "podemos cambiar" la situación.

El deseo del religioso fallecido en el Hospital Carlos III de Madrid, tras ser repatriado desde Liberia el pasado jueves, hubiera sido quedarse "allí", según Rodríguez, que ha explicado que fue el hermano general de la Orden el que le dijo que se viniera a España, aunque en ese momento su situación ya era "compleja".

"No es que sean de otra pasta -los misioneros-, es que son auténticos" y, además, ellos y todos los cooperantes "dejan alta a nuestra España", ha afirmado el arzobispo durante la eucaristía por Pajares, que tenía 75 años.

Gil Tamayo también ha alabado la entrega de Pajares durante sus 18 años como misionero, recordando las palabras del Evangelio "Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos".

Ha recordado "el día a día de sacrificio y entrega por los demás en el anonimato" de los 13.000 misioneros españoles repartidos por el mundo.

La ministra de Sanidad, Ana Mato, que ha asistido al funeral, ha mostrado su tristeza por la muerte de Pajares, y sobre el trabajo llevado a cabo por su departamento esta semana, ha afirmado que "lo importante no es el protagonismo de un ministro por las gestiones, sino la gestión en sí".

Ha dicho que desde el primer día, Sanidad ha estado coordinada con la OMS, la UE y las comunidades, así como con los ministerios de Defensa, Asuntos Exteriores, Fomento e Interior, que han permitido, además, que se trajera el tratamiento con suero experimental, del que ha dicho que "ojalá hubiese funcionado con Pajares".

El padre Ángel ha comentado que, aunque no conocía a Pajares, su vida "ha merecido la pena"; ha añadido que el problema del ébola y otros continúan en África, lo que "nos tiene que seguir doliendo mucho".

Compañeros de la Orden de Pajares y de otras congregaciones como la de las Esclavas del Sagrado Corazón que le conocieron en su pueblo de La Iglesuela (Toledo), en Salamanca, León, Madrid o en África le han calificado de "persona excelente y entregada a Dios y a los demás" y han comentado que les había parecido bien su repatriación.

Una "benefactora" de la Orden -la azafata Mayte Fierro-, ha comentado visiblemente emocionada que ha colaborado con Pajares en Liberia y que la última vez que le vio fue el pasado mes de marzo; "era sencillo, humilde, alegre, entregado", ha enfatizado.

Las cenizas de Pajares, que han sido despedidas por los asistentes al funeral -alrededor de 250- entre aplausos, reposarán en el panteón que la Orden tiene en el cementerio madrileño de San Isidro, donde han sido llevadas por su familia en un acto íntimo.


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