Las Vidas de Grace - MADRID ACTUAL


Las Vidas de Grace

Las Vidas de Grace
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Personas que, normalmente debido a una situación crítica en sus vidas, se han cambiado los papeles y dedicado a ayudar a los demás. Muchas veces sin ninguna recompensa, más allá de la plena automotivación y la compensación espiritual. Una situación que requiere una dedicación y una sensibilidad determinada que algunos individuos no tendrían el valor de ofrecer, de dedicarse a la reeducación, de regalar. Ya que muchas veces, en nuestras sociedades repletas de medios de comunicación, canales y emisoras o publicidad comercial, se esconde una situación denunciable, pero complicada de sobrellevar, de difundir.

De vez en cuando, la maldad en su vertiente más privada se ceba con los más débiles, el mal absoluto intenta apoderarse de las conciencias inocentes, transformando la ilusión y la esperanza por la vida, en sufrimiento imperecedero. En silencio, son vidas tiradas al contenedor del olvido, son las presas de adultos sin escrúpulos, sangre por sangre del mismo ADN.

Entonces, crecerá en el interior de esos niños maltratados, mancillados en su orgullo infantil, un heroísmo de supervivencia y de rebeldía contra la sociedad que les rodea, por no haber sido capaz de protegerles. Un valor especial se apodera de su personalidad, como contrapunto a sus familiares que se comportaron como cobardes tras las cuatro paredes de la propia casa. Jóvenes que transformaron todo el odio en facilitar la ayuda a los demás, para que no se vuelvan a repetir las mismas evidencias. El horror.

Y esa labor oscurecida en nuestra sociedad, tapada por la vergüenza, vuelve a la luz con pequeñas historias satisfactorias. Con películas independientes como 'Short Term 12' (nombre numerado de esta residencia de ayuda a jóvenes con problemas), toman la iniciativa de la denuncia y la satisfacción de nombrar a los olvidados. Jóvenes directores como el hawaiano Destin Daniel Cretton que aprecia el trabajo de aquellos que en el pasado fueron maltratados, exprimidos, devorados por sus padres; a lo largo de duros años de silencio, grito tras grito, golpe tras golpe, o lo que es peor, violando su inocencia.

'Las Vidas de Grace' es denuncia, pero también redención de ese abandono social. Niños castigados que se han convertido en hombres y mujeres, con sus problemas, intentando salir adelante ayudando a los nuevos abandonados, con sus ideas renovadas y la fuerza del conocimiento. Personas que han avanzado a fuerza de estrellarse contra sus muros personales. Observando con cautela, los ojos medrosos de los nuevos chicos y chicas que llegan de noches de insomnio, y rojizos por las lágrimas de la angustia.

El hecho de ser los propios padres, los depredadores, convierte la caza en una jauría sangrienta y penosamente más habitual de lo que desearíamos en nuestra sociedad tan idealizada por los avances y la modernidad.

El dedo acusador de Destin, asimismo creador también del guión, acierta en una herida abierta, auto-mutiladora, provocadora de daños que durarán toda la vida. Pero, también regeneradora y llena de esperanza, de volver a empezar aprendiendo de los errores malignos que nos provocaron esos malditos carceleros en sus habitaciones de pánico familiar. Una generación nueva que emprenda el difícil camino de la educación de sus propios hijos, a pesar de las terribles consecuencias, gracias en parte, a las personas que comprenden esa situación de duda personal.

No es de extrañar que 'Short Term 12', o 'Las Vidas de Grace' en castellano, hayan ido cosechando premios en su presentación en festivales de cine, en nombre del director y de sus protagonistas, la joven y aguerrida actriz Brie Larson (Scott Pilgrim, Don John) y John Gallagher Jr., participante en cintas interesantes como 'Margaret', o incluso, haciendo sus primeros apariciones con grandes como Woody Allen en 'Si La Cosa Funciona'. Junto a otras caras de futuro brillante como Kaitlyn Dever o Rami Malek, involucrados en próximas producciones.

Todo este dolor y esperanza, se acompaña con una música adaptada a las íntimas relaciones con acierto por el compositor y actor Joel P. West. Por tanto, una cinta de futuro, con nuevos rostros unidos a una historia de comprensión al sufrimiento ajeno.

Individuos maltratados en los que emerge la vocación y el deseo de seguir mirando al futuro con la cabeza alta, sin miedo, denunciando a esos padres maltratadores o enfermos, y guardando el rencor (si es posible) en el fondo de nuestra alma.

Encarcelar a esos monstruos que destruyen la personalidad. Qué se pudran en las cárceles de olvido y horror, a las que sometieron a sus propios hijos.

**** Notable ****

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