El 'castigo' de no tener los papeles en regla - MADRID ACTUAL

El 'castigo' de no tener los papeles en regla

Archivado en:
El 'castigo' de no tener los papeles en regla
Compartir en whatsapp

Los 56 días que pasó en el CIE de Madrid fueron "los más duros" de su vida. Al igual que este senegalés, que prefiere no desvelar su nombre, otros inmigrantes ya han sido liberados de un encierro que sufrieron por no tener los papeles en regla y que para algunas ONG es igual o peor que la cárcel.

"No estaba acostumbrado al encierro", cuenta con pesar este joven de 30 años, que en 2013 estuvo privado de libertad cerca de dos meses, pendiente de una orden de expulsión que finalmente no se ejecutó.

Se queja sobre todo del trato que recibió por parte de algunos policías del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) del barrio madrileño de Aluche, que asegura que se dirigieron a él "como si fuera un asesino", con "gritos" y "empujones" e, incluso, se negaron a darle agua en una de las comidas, según su relato.

Como él, cientos de inmigrantes 'sin papeles', la mayoría subsaharianos, ingresan cada año en este CIE, uno de los 8 centros de este tipo que gestiona el Ministerio de Interior en España y que, según denuncian las ONG autorizadas para hacer visitas, sufren "tratos vejatorios" y "desatención sanitaria".

"Las condiciones son muy duras", afirma el coordinador del grupo de Pueblos Unidos que frecuenta el CIE de Madrid, Ángel Campos, que indica que los internos que han estado previamente en prisión "prefieren un año de cárcel a un mes en el CIE" porque en este lugar "no hay nada que hacer".

Según cuenta, los internos duermen en habitaciones con literas provistas de estanterías y lavabos, pasan dos horas diarias en el patio y pueden recibir en los locutorios visitas de sus familiares que, a diferencia de las de sus abogados y los miembros de las ONG que acuden a verlos, transcurren por un tiempo limitado de media hora y con un cristal de por medio.

Junto con este aislamiento, la "falta de información" es otra de las dificultades a las que se enfrentan los inmigrantes que, tras su detención, ingresan en este centro por decisión judicial, una situación que también padecen sus familias, que viven el tiempo que dura el encierro con "angustia" y "preocupación".

Desde la Jefatura de Policía de Madrid no dan ningún tipo de información sobre el número de internos que hay en el CIE de Aluche ni sobre la situación del centro, a pesar de las críticas de los inmigrantes que han estado internos y de las ONG que los visitan, como Pueblos Unidos, SOS Racismo, Ferrocarril Clandestino o Karibu.

Una mujer nigeriana que prefiere mantenerse en el anonimato todavía recuerda lo "duro" que fue enterarse de que su pareja y padre de sus dos hijos había sido expulsado a Nigeria después de pasar dos meses en el CIE de Aluche.

Lo supo un día después, cuando se pasó a visitarlo al centro, como de costumbre, y vio que no bajaba a la sala.

Según denuncia, los responsables del CIE no le informaron con tiempo a ella ni a su pareja, que se enteró poco antes de que lo trasladaran al aeropuerto, cuando le dijeron que recogiera sus cosas para irse.

"Antes de expulsar a las personas hay que avisar", dice con consternación desde Madrid, donde espera reencontrarse con su pareja, que ya ha obtenido el permiso de residencia y actualmente está tramitando desde Nigeria el visado de entrada en España.

Otra nigeriana que permaneció interna recientemente 16 días en el CIE de Aluche cuenta que lo pasó mal especialmente por su hijo, de 10 años, del que no supo nada durante su encierro.

"Se encargó de cuidarlo la dueña de mi casa", explica ya fuera del centro, donde recibió la noticia del fallecimiento de su hermano en su país natal, una situación que le costó manejar por las dificultades que asegura que tuvo para comunicarse con su madre.

La coordinadora de visitas de Karibu, Marta Peredo, considera que el internamiento en los CIE debería ser "una medida excepcional" y se alegra de que se haya aprobado un reglamento para este tipo de centros, aunque sea "insuficiente", porque así su gestión ya no queda al "libre albedrío" del director, aunque duda de si se notarán grandes cambios.

"Habría que analizar en profundidad cada situación y no se hace", apunta Peredo, que señala que entre los inmigrantes del centro hay menores y solicitantes de asilo.

En su caso, muchos de los subsaharianos a los que atiende en el CIE de Aluche provienen de los 'cetis' (Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes) de Ceuta y Melilla, gestionados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, con una orientación de tipo asistencial y donde los inmigrantes pueden entrar y salir con cierta libertad.

"Cuando pasan a la península piensan que todo se ha acabado y se encuentran en un sitio que para ellos es una cárcel", señala sobre un encierro que "deteriora" el estado de ánimo de muchos inmigrantes para los que la llegada a España era un sueño cumplido que acaba convirtiéndose en una pesadilla.

 

Anuncios Google