Los tambores y el negro riguroso marcan el paso de la Soledad - MADRID ACTUAL

Los tambores y el negro riguroso marcan el paso de la Soledad

Los tambores y el negro riguroso marcan el paso de la Soledad
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El sonido de los tambores y el negro riguroso acompañaron a la Virgen de la Soledad en su procesión del Sábado Santo por el centro de Madrid, una de las más antiguas de la capital, en la que se encontró con el Cristo Yacente a medio camino antes de su regreso a la Iglesia de San Ginés.

Precedida por el sonido de los tambores de la cofradía de las Siete Palabras en Zaragoza, la Virgen de la Soledad salió a las 16:30 horas de la Iglesia de San Ginés, situada en la calle Arenal 13, junto a la Puerta del Sol.

La imagen, que cargaron a hombros 'anderos' de la Real e Ilustre Congregación de Nuestra Señora de la Soledad y Desamparo vestidos de negro, entre los que había algunas mujeres, es una talla del siglo XVIII de Juan Pascual de Mena, y se trata de la más antigua de todas las vírgenes que salen en procesión en Madrid.

En su paseo por las calles del centro de Madrid le acompañaron hombres y mujeres de la misma hermandad, también vestidos de negro riguroso, en señal de luto, ellas ataviadas con rosarios y mantillas y ellos cubiertos con las tradicionales capas.

La tarde soleada, sin amenaza de lluvia, permitió que centenares de fieles y curiosos, algunos de ellos turistas extranjeros, pudieran salir a la calle a contemplar y fotografiar el recorrido de la Soledad, que estrenaba un paso tallado en orfebrería plateada.

El silencio de los espectadores, algunos de ellos visiblemente emocionados, estuvo interrumpido también por las cornetas y tambores de una banda musical de Burgos que participó en la procesión.

Desde la calle Arenal, la marcha transcurrió por la Plaza de Isabel II, la calle de Vergara, la calle Carlos III, la Plaza de Oriente y la calle de Lepanto.

Por su parte, el Cristo Yacente (una talla de los Talleres Olot del siglo XX) salió a la misma hora del Monasterio de la Encarnación cargada por la cofradía del Santo Cristo del Sepulcro de Móstoles, que está hermanada con la congregación a la que pertenecen las dos figuras.

A su llegada a la Plaza de Ramales se encontró con la Virgen, con la que continuó el itinerario por la calle de Santiago, plaza de Santiago, calle de los Milaneses, calle Mayor, Puerta del Sol y calle del Arenal hasta la Iglesia de Ginés, donde finalizó la procesión a las 19:00 horas.

Esta procesión, que data del siglo XVIII, es una de las más antiguas que se celebran en la capital y de las más esperadas por el encuentro con el Cristo, según aseguró Enrique Guevara, secretario del Consejo de Cofradías de Madrid.

Ha sido la única que se ha celebrado el Sábado Santo en la capital junto con la de la Virgen Dolorosa, que transcurrió por la mañana por el barrio de Las Letras.

El Viernes Santo se cancelaron por la lluvia tres de las seis procesiones previstas en Madrid, dos salieron una hora más tarde de lo previsto y otra tuvo que acortar su recorrido.

 

 

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